Portada: Macharaviaya sobre 1920. Foto: Bancroft Library OAC California

jueves, 27 de agosto de 2026

Desmontando mitos: no es el conde de Gálvez

El Museo del Prado titula este cuadro como "El conde de Gálvez". Partiendo de esta errónea catalogación, algún estudioso de los Gálvez ha llegado a afirmar en prensa que se trata de un retrato de Miguel de Gálvez y Saint-Maxent, segundo conde de Gálvez, hijo del virrey Bernardo de Gálvez y Madrid.

Nada de ésto es cierto. Y vamos a explicar las razones por las que este retrato no puede ser de ningún conde de Gálvez.

1.º No puede ser Bernardo, el primer conde de Gálvez. Lleva una banda celeste, y suponiendo que esta banda se trate de la Orden de Carlos III, Bernardo de Gálvez no pudo usarla porque está reservada a los caballeros grandes cruces (como lo fue su tío el marqués de la Sonora, que sí la portaba), pero Bernardo era caballero simple y solo llevó la cruz pequeña con una cinta. Además, Bernardo recibió la Orden de Carlos III cuando tenía treinta y seis años y el joven retratado aparenta poco más de veinte años. Por no hablar que el retratado porta en un medallón la cruz de la Orden de Santiago, que Bernardo de Gálvez nunca recibió, sino que fue caballero de Calatrava. 

2.º No puede tratarse de su hijo, Miguel de Gálvez, segundo conde de Gálvez, por idénticos motivos. Miguel, además, jamás recibió la Orden de Carlos III en ninguno de sus grados, ni fue caballero de Santiago, sino que se cruzó en la Orden de Calatrava como su padre. Además el segundo conde de Gálvez nació en 1886, por lo tanto al frisar los veinte años de edad estaría cercano a 1800, y el retrato parece de mediados del siglo XVIII o anterior.

Las siguientes titulares del condado de Gálvez fueron mujeres.

¿Por lo tanto, quien es el retratado y por qué aparece con esta atribución?

En la ficha del Museo del Prado, el óleo aparece donado por el XII duque de Pastrana, y esta es la clave para desentrañar todo este enrredo.

Existe otro CONDADO DE GALVE, que no tiene nada que ver con los Gálvez de Macharaviaya, ni con el condado de Gálvez. Este condado de Galve, por la localidad de Galve de Sorbe, en Guadalajara, fue creado en 1573 y quedó vinculado a la Casa de Pastrana, y posteriormente a la de Alba.

El retratado podría ser el hijo o el nieto del V duque de Pastrana, ambos titulados condes de Galve en diversas etapas de su vida. La banda celeste podría ser la Orden del Espíritu Santo de Francia. En cualquier caso esto debería ser objeto de un estudio más amplio, que no es materia de este blog.

En definitiva, podemos concluir que el retratado no tiene nada que ver con los Gálvez de Macharaviaya.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Cuando Macharaviaya fue apellido

Diversos archivos digitalizados reproducen numerosa documentación de una familia apellidada Macharaviaya, y entre cuyos miembros se incluye nada menos que un alcalde de Bogotá. Tras la investigación de Luis Robles, podemos corroborar que se trata de descendientes del pueblo, cuyo apellido original era Fernández y, como en tantos casos, están vinculados a la aventura indiana de los allegados de los Gálvez.

La historia parte de cuando el malagueño don Juan de Cózar y Camargo, subteniente del regimiento de Infantería de Almería, parte en 1785 hacia América por orden del ministro Gálvez, en la fragata La Perla. Acompañado por un séquito formado por su esposa, dos hijos pequeños, un ama de leche, dos criados y un adolescente llamado José Fernández, natural de Macharaviaya, de tan solo 14 años de edad, que no figura como sirviente sino como "destinado por Su Majestad".

En 1787 Cózar, ya al frente de la Real Fábrica de Tabacos en Polvo de Santafé de Bogotá, acude al Colegio de San Bartolomé de la ciudad (una institución la Compañía de Jesús, aunque en ese momento los jesuítas habían sido apartados) para avalar el ingreso, como estudiante, del joven macharatungo.

El expediente de limpieza de sangre de José Antonio Fernández y González, tal era su nombre completo, conservado en el Colegio de San Bartolomé, incluye su partida de bautismo y las de sus padres, y diversos testimonios que avalan su calidad.

Colegio San Bartolomé, PP. Jesuítas, Bogotá

Uno de los testigos, Manuel Madrid declaraba que 

«...todos los de esta familia han sido y son cristianos viejos, limpios de toda mala raza y que no han ejercido oficios viles; que son oriundos de los pobladores de la villa de Macharaviaya, que se han tratado y se tratan como familia distinguida y por tales reputados en esta Villa, y como tales han obtenido los empleos honoríficos de ella, como los han sido de alcaldes y regidores, y que no han tenido oficio alguno más que de viñeros y labradores con haciendas propias».

En su partida de bautismo consta que José Antonio nació en 1771 y que era hijo de Nicolás Fernández Orejuela, natural de Macharaviaya, y de Nicolasa González Valera, de Canillas de Albaida. Sus padres se habían casado en 1756, siendo padrinos de boda Francisco Santiago González y Feliciana Ramírez de Velasco Gordo, esta última cuñada del menor de los célebres hermanos Gálvez, Antonio de Gálvez Gallardo.

Una afortunada búsqueda en los registros matrimoniales de la ciudad de Málaga permite localizar también la boda de sus abuelos paternos, Francisco Fernández Arroyo, natural de Macharaviaya, y Felipa María García Orejuela, malagueña, casados en 1719 en la parroquia de Santiago. Pudiéndose ampliar la genealogía varias generaciones atrás hasta llegar a los pobladores de Macharaviaya tras la expulsión de los moriscos.

En 1796 José Antonio contrajo matrimonio, en Santafé de Bogotá, con doña Gertrudis Aranzazugoitia, hija de un funcionario virreinal de origen vasco. El matrimonio tuvo al menos un hijo: Facundo.

Murió José Antonio en la ciudad de México en 1822, y su partida de entierro reza así:

«En 21 de enero de 1822, hechas las exequias en esta parroquia, se le dio sepultura eclesiástica en el campo santo de San Lázaro al cadáver de D. José Fernández, alias Macharaviaya, español casado que fue con Dª Gertrudis Aranzazugoitia, el que habiendo recibido los santos sacramentos murió ayer en la Alcaycería».

Vemos ya como "Macharaviaya" comienza a ser usado como un mote, que indica su lugar de origen.

Facundo Fernández Aranzazugoitia, su hijo, nació en Bogotá en 1805. Cuando Colombia alcanzó su definitiva independencia en 1819, Facundo tan solo contaba con 14 años. Precisamente en enero de ese mismo año, el joven solicitó ingresar en el que había sido colegio de su padre, el de San Bartolomé de Bogotá.

Permaneció en Colombia, y en 1830 casó en Chiquinquirá con Nieves Salazar Páez. En el expediente matrimonial, sus apellidos figuran como Fernández Macharaviaya, habiendo incorporado el apodo de su padre como segundo apellido. A lo largo de su vida firmará así algunos documentos, y otros simplemente como "Facundo Macharaviaya".

Don Facundo Macharaviaya compaginó una actividad militar semiprofesional (llegando a ser sargento mayor del Escuadrón de Caballería de la Guardia Nacional Cívica) con la actividad económica con casa-tienda en Bogotá. Actividad que, tras su muerte en 1865, continuó su viuda Nieves Salazar, con notables bienes entre fincas, casas y tiendas, adquiridos o herederados de los Salazar. La viuda residirá en el barrio de Las Nieves de Bogotá hasta su fallecimiento en 1888.

Facundo y Nieves tuvieron siete hijos (Ricardo, Tadeo, José Pablo, Emilio, María Salustiana, Román Aurelio e Ismenia), de los que cinco llegaron a edad adulta y utilizaron el apellido Fernández Macharaviaya o simplemente Macharaviaya. Solo uno de ellos se casó, Ricardo, con Adelina Salazar, posiblemente una prima.

Desaparecida Quinta Orleans, en Bogotá, 
donde falleció Mª Salustiana Fernández Macharaviaya

No consta que quedase descendencia de ninguno de estos cinco hermanos, pero en 1865 uno de ellos, Tadeo Macharaviaya, soltero, llegó a ser alcalde de Bogotá. De esta manera, el nombre de la remota villa de Macharaviaya quedó unido para siempre a la historia de la capital colombiana.

Agradecimiento a Luis Robles y al Colegio Mayor de San Bartolomé de Bogotá.