Portada: Macharaviaya sobre 1920. Foto: Bancroft Library OAC California
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jueves, 26 de febrero de 2026

Los benefactores de la escuela

La Fundación de Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya, por el rey don Carlos III, fue la culminación del proyecto de don José de Gálvez y Gallardo para la educación de los niños y niñas macharatungos. El ensayo de esta interesante fundación fue una escuela que ya funcionaban antes de 1776, costeada por el citado marqués de Sonora, y que tenía por maestros a don José Aponte y a doña Ana de Rueda.

E incluso ya se contempla la evaluación de los méritos de los alumnos por parte de una junta formada por las autoridades locales. Don Miguel de Gálvez y Gallardo ideó que los parientes y vecinos de Macharaviaya con buena situación económica donaran una cuota anual, también los ausentes, y que también se sumaran otros personajes que tenían amistad o debían gratitud a los Gálvez.


Esta es la relación de benefactores de la escuela que citamos con los cargos que tenían en ese momento y/o con los que luego alcanzaron:

Don Miguel de Gálvez [y Gallardo], jurista y embajador.
Don José de Gálvez [y Gallardo], ministro de Indias.
Don Matías de Gálvez [y Gallardo], virrey de Nueva España,
Don Antonio de Gálvez [y Gallardo], comandante de la bahía de Cádiz.
Don Bernardo de Gálvez [y Madrid], quien sería virrey de Nueva España.
Don Martín de Aragonés, casado con Josefa de Gálvez Sánchez,  prima de los Gálvez.
Don Pedro de Burgos, quizás el famoso párroco de Macharaviaya, amigo de los Gálvez.
Don Clemente de Cabrera [y Peinado], primo y apoderado de los Gálvez, regidor perpetuo de Vélez-Málaga.
Don Fernando de Cabrera [y Peinado], primo de los Gálvez, alguacil mayor de la Visita al Virreinato del Perú, luego corregidor de Quispicanchi (Perú).
Don José [Manuel] Carrión [y Marfil], obispo de Trujillo (Perú).
Don Francisco Fernández de Córdoba [y Zayas], oficial del Despacho Universal de Indias, sobrino de Ana de Zayas, 2ª esposa de Matías de Gálvez.
Don Vicente de Gálvez [y Valenzuela], gobernador de Huarochiri (Perú), luego presidente de la Real Audiencia y capitán general de Charcas (hoy Bolivia). 
Don Juan González de Porras, interventor de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya.
Don Bernardo de Madrid [y Ortiz], fue administrador general de Alcabalas y Barlovento de Guatemala.
Don José de Madrid [y Ortiz], interventor de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya. Posteriormente sucedería a Miguel de Gálvez como presidente de la fundación de Escuelas y Banco Agricola.
Don Juan Martín Rubio, acaudalado propietario y prestamista.
Don Francisco Melgar [y Hurtado], comerciante y propietario de varios lagares, luego consiliario en el Consulado Marítimo Terrestre de Málaga.
Don Juan Navarro Madrid, contador de la Visita General al virreinato del Perú, y director general de la Real Aduana de México.
Don Bartolomé Ortega Montenegro, pariente de los Gálvez, presidente de la Casa de Contratación de Cádiz.
Don José Pellerano [y Cabrera], pariente de los Gálvez, fue administrador general de la Renta del Tabaco de México.
Don Antonio Boeto, subdelegado de la Visita General al virreinato del Perú; luego gobernador de Huacavélica (Perú), y posteriormente regente de la Real Audiencia de Charcas (hoy Bolivia).
Don José de Cartas [y Tejerina], pronto nombrado teniente de gobernador y auditor de la provincia de Cumaná (Venezuela), posteriormente asesor y auditor en la Capitanía General de Cuba.
Don Félix Solecio [Buraggi], director de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya,
Don Juan del Barrio y Valle, director general de Tabacos de Guatemala.
Don Juan Manuel Carrión.
Don José de Cuesta Ibáñez, contador de la Real Aduana de Cartagena de Indias (hoy Colombia).
Don Francisco Díez de Medina, oidor de la Real Audiencia de Santiago de Chile.
Don Juan María de Gálvez [y Montes de Oca], secretario de cámara del virrey del Perú, luego gobernador de Lima (Perú).
Don Pablo de Ortega, capitán de milicias, luego alcalde mayor de Villa Alta, en Oaxaca (México). 
Don Francisco Ortega y Monroy, capitán de infantería, comandante del Resguardo de la Aduana de Montevideo (hoy Uruguay). 
Don Pedro de Ortega y Monroy, administrador general de Aduanas de Málaga y regidor perpetuo de esta ciudad.
Don José Portillo Gálvez, (sic), asesor del virrey del Perú, luego regente de la Real Audiencia de Cuzco (Perú). 
Don Francisco de Paula Sanz [y Espinosa de los Monteros], director de la Renta del Tabaco en Río de la Plata, y más adelante intendente gobernador de las ciudades de Buenos Aires (hoy Argentina) y Potosí (hoy Bolivia).
Don Martín de Sotomayor, presbítero, luego vicario general de Asunción (hoy Paraguay).
Don Carlos de Quevedo [de la Torre], militar, auditor de la Tesorería Real en Comayagua (hoy Honduras).
Don Joaquín [de] Aliercomerciante de Cádiz.
Don Bartolomé Benítez Gálvez, administrador de la Fábrica de Tabacos de La Habana (Cuba).
Don Manuel Cabrera [y García del Postigo], primo de los Gálvez, administrador de Alcabalas de San Francisco de Coahuila (México).
Don José de Castro [Arauz], alférez de fragata, destinado en la contaduría de Venezuela.
Don Silvestre Díaz [de la Vega], director general de la Renta del Tabaco en Nueva España.
Don Juan Ferrón, vista de la Real Aduana de Cádiz.
Don Leandro Jiménez.
Don Antonio de Gálvez, quizás Antonio de Gálvez Roca, vecino pudiente que habitaba en Benajarafe.
Don Pedro D[ionisio de] Gálvez [y Alba], contador de la visita general al virreinato del Perú, y contador mayor del Tribunal y Audiencia Real de Lima.
Don Miguel González [de] Rueda, fue agregado en Nueva Orleans y en Yucatán, en el virreinato de Nueva España (hoy EE.UU. y México, respectivamente).
Don Manuel de Herediaposiblemente Manuel de Heredia y Pimentel, capitán de milicias destinado en Santo Domingo (hoy República Dominicana).
Don José Jiménez [y Navia]contador de la Real Hacienda de Maracaibo (hoy Venezuela).
Don Antonio López Quintanaregente de la Real Audiencia de Caracas (hoy Venezuela).
Don Esteban Miguel Macías, comerciante de Cádiz.
Don José Martín, puede tratarse de José Martín Escaño, hijo del antes citado Juan Martín Rubio, propietario y prestamista como su padre.
Don Fernando Mauleón [y Refojos], contador del puerto de La Guaira (Venezuela), luego de Santo Domingo (hoy Rep. Dominicana) y de Valladolid de Michoacan (hoy México).
Don José Montero [Gálvez], pariente de los Gálvez, luego administrador de alcabalas de Tepeaca (México).
Don Francisco Moreno [Gallardo], administrador de rentas en México.
Don Salvador Navarro [y Madrid], corregidor de la Villa de los Valles (México).
Don Antonio Ocaña.
Don José Ordóñez.
Don Juan de Ordóñez [Ruiz], contador del Tribunal de Cuentas de la ciudad de México.
Don Ramón de Posada [y Soto]fiscal de la Real Hacienda en Nueva España.
Don José del Rincón, director general de la Pólvora y posteriormente administrador del Hospital de Naturales de México.
Don Juan de la Riva [Agüero], contador general de tributos de México.
Don Juan C[ampos] de Robles, rico terrateniente, antepasado de los marqueses de Iznate.
Don Manuel del Sello Somosa, alcalde mayor de Guanajuato (México).
Don Juan Torres [y Navarro], tesorero de la Real Hacienda en Acapulco (México).
Don Rafael de Torres [y Navarro], oficial de la alcabala, luego contador mayor del Tribunal de Cuentas de México.
Don Manuel Varela.
Don Alonso Vélez.
Don Pedro Vélez, general, corregidor de Quispicanchi (Perú).
Don Andrés Julián [de] Viana [Valle], escribano mayor de rentas de Cádiz.
Don Juan Villanueva [y Picó], comerciante, luego administrador de la Plata en Cartagena de Indias (hoy Colombia). 

En resumen la relación de benefactores de la escuela nos permite a la vez una auténtica radiografía del llamado clan Gálvez: sus incondicionales, sus allegados favorecidos con cargos públicos, sus parientes y amigos.


miércoles, 22 de octubre de 2025

Cuando en Macharaviaya se crió la cochinilla

Hubo un producto en América más preciado que el oro y la plata: la cochinilla de Nueva España o grana cochinilla. Un insecto parásito del nopal o chumbera, que produce el ácido carmínico, un colorante de un intenso color rojo que pronto se vio que superaba en intensidad y duración a los tintes que se usaban en Europa.


El tinte lo conocían ya los pueblos indígenas prehispánicos, y en 1523 Hernán Cortés informó del mismo al soberano español, Carlos V. El primer envío documentado de muestras del colorante a España se realizó en 1526. Haciéndose envíos masivos desde mediados del siglo XVI.

La Corona española intentó mantener el monopolio de la producción restringido al virreinato de Nueva España, prohibiendo la importación de insectos vivos y organizando los criaderos.

No fue hasta el siglo XIX en el que se instalaron criaderos de cochinillas en España por dos motivos: los conflictos independentistas en América habían disminuido la producción, y comenzaban a competir otros países que se habían hecho con los insectos.

Entre 1820 y 1830 se instalaron los primeros criaderos de cochinillas en Canarias y en Málaga.


Fue el Consulado Marítimo y Terrestre, que tan vinculado estuvo a los Gálvez, el encargado de aplicar las Reales Órdenes para la crianza de la grana cochinilla en Málaga. En concreto se intalaron ocho criaderos particulares en Málaga capital, uno en Vélez-Málaga y nueve en Macharaviaya, según informa la Guía Mercantil de España de 1829.


Aunque los tintes artificiales amenazaron, ya en el siglo XX, con acabar con el uso de la cochinilla, se mantiene aún presente como colorante en numerosos productos, incluidos los alimenticios.

Ilustraciones: manuscrito de José Antonio de Alzate (1777) Memoria sobre la naturaleza y cultivo de la grana cochinilla (1777). Archivo General de la Nación de México.

miércoles, 8 de octubre de 2025

El secretario de Miguel de Gálvez

Fueron numerosos los oriundos de Vélez-Málaga que gravitaron en la órbita de los Gálvez, recibiendo empleos y favores.

Miguel y José de Gálvez, detalle
del retrato conservado en la Sociedad
Económica de Amigos del País de Málaga

Hoy traemos a un fiel colaborador cuyo expediente personal se conserva en el Archivo Histórico Nacional: el veleño don Francisco Miguel Ibáñez.

Fue colocado como amanuense en la Secretaría del Despacho Universal de Indias, a las órdenes de don José de Gálvez, ministro de Indias, donde estuvo empleado durante ocho años. Al ser enviado don Miguel de Gálvez como embajador a Berlín, por Real Orden de 19 de julio de 1786, se decidió que Francisco Miguel Ibáñez lo acompañara como secretario personal. Ya debía serlo con anterioridad pues en 1788 Miguel de Gálvez afirma en un escrito que lo tiene como amanuense y secretario desde hace quince años.

Posteriormente acompaña también a Rusia a Miguel de Gálvez, nombrado embajador en San Petersburgo. Ambos llegan en mayo de 1788. Y en enero de 1789 Francisco Miguel Ibáñez es nombrado, a petición del propio Gálvez, como secretario interino de la embajada.

Acuarela representando la ciudad de San Petersburgo (Rusia)

En enero de 1790 Miguel de Gálvez pide a Madrid un aumento de sueldo para su secretario, que tiene "alteradas la salud y la vista" y necesita poder costear un coche de cuatro caballos para desplazarse, por el rigor del clima, y no puede pagarlo, y además “no me parece decente que el Secretario del Ministerio de España se presente con menos decencia que todos los demás de testas coronadas”.

A su vez, la esposa de Ibáñez, doña Rafaela Rodríguez Queipo "del estado noble", residente en Madrid, expone que al marcharse su marido a Berlín con don Miguel de Gálvez, le asignó 200 ducados anuales, con los que no tienen dinero suficiente para mantenerse ella y su madre, e Ibáñez debe mantener también a su propia madre, por lo que tiene que "coser y bordar para hacer más tolerable su miserable situación". Afirma asimismo que su esposo "ha contraído algunos achaques por lo rígido del clima y su mucho trabajo, y por gratitud y respeto al Sr. Gálvez no se atreve a separarse de su lado". Por todo ello solicita que se traiga a su marido de vuelta.

En abril de ese mismo año se ordena que Francisco Miguel Ibáñez vuelva de San Petersburgo. Se le conceden 12.000 reales para el viaje y se le mantienen los 6.000 reales anuales hasta nuevo destino. Cosa que no pareció suceder. Pues presentó diversas instancias solicitando un nuevo empleo, por ejemplo en 1800 y 1801, y alegando que el pago de su sueldo costaba a las arcas públicas, sin que constara respuesta.

Fuente: A.H.N., Estado, 3418, expte. 1.

lunes, 13 de enero de 2025

Tres macharatungos en Puerto Cabello

Puerto Cabello, fue última ciudad de la actual Venezuela que estuvo en manos de la Corona Española, resistiendo varios asedios de los independentistas, hasta rendirse en 1823. Fue defendida valientemente por un puñado de militares, y entre ellos tres macharatungos, de los que hemos sabido por varios curiosos documentos.

Uno era Antonio Sánchez Aragonés, natural de Macharaviaya, hijo de Antonio Sánchez Guerrero y de Bernarda Aragonés. Pertenecía a una de las familias más ilustres de Macharaviaya y Santillán, los Sánchez, que había pleiteado su hidalguía en la Real Chancillería de Granada, y que eran una rama de los Ramírez de Velasco.

Antonio Sánchez Aragonés tenía en 1821 el empleo de capitán comandante de la 2ª Compañía de Cansados de Puerto Cabello  (tropa que reunía a soldados agotados, heridos, enfermos y convalecientes) y deseaba contraer matrimonio con Ana María Fernández Navarro, natural de Nueva Barcelona (Venezuela). Pero por el bloqueo bélico, era imposible obtener una certificación de bautismo de un lugar tan lejano como Macharaviaya.

Puerto Cabello. Imagen: British Library

    Afortunadamente había en Puerto Cabello otros dos militares que lo conocían desde niño y que podían dar fe de que Sánchez estaba soltero cuando salió del pueblo en 1811 y soltero seguía. Estos dos testigos fueron el capitán José Aponte y el soldado Miguel de Molina, según consta en el expediente matrimonial. La boda pudo celebrarse el 19 de marzo de 1821.

José Aponte, nacido en Macharaviaya en 1779 (de quien pensamos que podría ser hijo del entonces maestro de Macharaviaya, José Aponte), se incorporó al ejército en 1808, a comienzos de la Guerra de la Independencia, dentro del Regimiento de Málaga, en el que estuvo tres años, con el grado de subteniente. En 1810 estuvo en la acción del Castillo de San Luis, en Marbella. Marchó después a Ceuta. En 1812 fue incorporado al Regimiento de Navarra, como teniente. Defendió la Isla del León y persiguió después al ejército francés por La Mancha, Valencia y Cataluña. En 1815, ya con el grado de capitán del Regimiento de Navarra, partió hacia América en la llamada “Expedición de Morillo”, para apoyar a los realistas que luchaban contra los independentistas. Esa expedición fue el envío de tropas más importante desde la península, pero tras unos breves éxitos iniciales, se desgastó rápidamente por la magnitud de la tarea que le había sido encomendada.

El otro testigo, Miguel de Molina, nacido en Macharaviaya sobre 1796, era soldado en el 2º batallón del Regimiento de Infantería de Navarra. No tenemos más datos de él, dio su testimonio, pero no firmó por no saber.

Puerto Cabello. Foto 

    Cuando Puerto Cabello finalmente se rindió en 1823, se dio a los vencidos unas condiciones honorables y generosas, lo que no siempre ocurriría en aquella cruel guerra. Quien quiso, y fue la mayoría, pudo embarcar para Cuba. No conocemos el destino que tuvieron José Aponte y Miguel de Molina, pero sí sabemos que Antonio Sánchez Aragonés regresó a España con su esposa y se afincó en la ciudad de Málaga.

Es citado en 1834, junto a dos hermanos, como propietarios de parte de una finca y lagar en el partido de Santillán, lindando con otras propiedades y con el Camino Real de Macharaviaya. Y en 1850 se tiene noticia de su fallecimiento, por una deuda que la viuda, nombrada ahora como Elisa Fernández, tiene que satisfacer a las Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya por una deuda de su suegro.

Agradecimiento a Juan Carlos Postigo y Luis Robles por los datos facilitados.

Fuentes:
Guárico, Dispensas matrimoniales 1821-1822, dig. Family Search.
A.G. Simancas, 7298-1 (expte. José Aponte).
A.H.P. Málaga, P-7170 (propiedad en Santillán);
P-5292, f. 323 (obligación de Elisa Fernández con las Escuelas);
P-5113, f. 28 (testamento de Antonia Sánchez Aragonés, hermana de Antonio).

sábado, 30 de noviembre de 2024

"Nosotros, los Gálvez de Macharaviaya"

 El Ilustre Ayuntamiento de Macharaviaya ha editado el libro Nosotros, los Gálvez de Macharaviaya, una nueva aproximación a la historia de los Gálvez, sobre todo a sus orígenes y relaciones familiares. Son sus autores José Luis Cabrera y Luis Robles, y consta la obra de los siguientes apartados:

- Transcripción de la breve historia familiar que dejó, de su puño y letra el embajador Miguel de Gálvez y Gallardo.

- Análisis de la vida cotidiana del municipio Macharaviaya (Málaga) en la época de los Gálvez, su economía, instituciones civiles y eclesiásticas, evolución de la población, el papel de las mujeres, la emigración, la endogamia y la delincuencia.

- Capítulo "Cuando Macharaviaya tenía mar", donde se analiza la amplia influencia, administrativa y religiosa, que ejercía Macharaviaya sobre diversas poblaciones cercanas: Los Rubios, Santillán, Chilches, Íberos y Benajarafe.

- El estudio de varias familias de Macharaviaya, emparentadas o contemporáneas, desmiente muchos mitos en torno a la niñez de los Gálvez, y matiza otros, al desplegar toda una serie de relaciones familiares, económicas y sociales que hasta la fecha apenas habían sido estudiadas. Se analiza la propia genealogía de los Gálvez Gallardo, y de sus parientes los Gálvez Angulo, Gálvez Roca, Madrid, García, Cabrera, Sánchez-Guerrero, Ramírez de Velasco, Ortega-Montenegro, Postigo, González de Porras. Y también diversas familias posteriormente afincadas en el pueblo con los que los Gálvez establecieron lazos económicos y sociales como los Aponte, Solecio o Grivegnée. 

La documentación estudiada permite también rescatar la relación entre familias destacadas de Macharaviaya y de Vélez-Málaga. 

Pensando en que algunos lectores quizás no tengan un conocimiento previo de las figuras de los famosos Matías, José, Miguel y Antonio de Gálvez y Gallardo, Bernardo de Gálvez y Madrid, María Rosa de Gálvez y Ramírez de Velasco, y sus herederos y descendientes, se ha incluido una breve biografía, con reproducción de sus retratos, con especial atención a los hitos que los vinculan con su pueblo natal y con la provincia de Málaga.

Hemos titulado "Los viajes a América" a las aventuras indianas de familiares, deudos, amigos y vecinos de los Gálvez que fueron enviados al Nuevo Mundo, con los más varios destinos, desde virreyes a pajes y criados. Se han localizado más de 80 personas, de las que se incluye un breve perfil biográfico.

La relación de protectores de las Escuelas de Macharaviaya, fundadas por el rey Carlos III a instancias de los Gálvez, completa buena parte de su clan, un círculo de poder al que la fatalidad diluyó por la desaparición temprana de los Gálvez y los procesos de independencia de los países americanos.

Por último se enumeran los documentos originales de los Gálvez custodiados por el Ayuntamiento de Macharaviaya / Museo de los Gálvez, incluída la ejecutoria de hidalguía y armas de la familia.

El libro, impreso por Líberis, se encuentra a la venta en el Museo de los Gálvez (Macharaviaya) y vía internet.

miércoles, 28 de julio de 2021

José de Gálvez, abogado del Ilustre Colegio de Madrid

Se conserva en el Colegio de Abogados de Madrid, el expediente de limpieza de sangre para el ingreso en dicho colegio de don José de Gálvez y Gallardo. Expediente realizado entre 1743 y 1744, de cuya noticia agradezco a Luis Robles.

El expediente es muy interesante porque está elaborado en la época en que los Gálvez aún no acumulaban cargos públicos y los testimonios sobre su limpieza de sangre e hidalguía son más modestos que los que presentarán años después para el ingreso en las Órdenes Militares.

Es particularmente bonito el testimonio de Joseph García con que comienza el expediente: 
De todas las familias de que se compone este vecindario (Macharaviaya) y el de Benaque  que, por estar una de otra a distancia de un tiro de arcabuz es en sustancia una sola, y tan enlazados que no se da caso en que no medie parentesco, por ser solos 100 vecinos los que componen dambos pueblos.
El expediente incluye las partidas de nacimiento de sus padres y abuelos y algunas referencias de interés.

Se hace hincapié que sus padres, abuelos y antepasados eran "labradores y viñeros muy honrados y distinguidos".

Varios testimonios hacen referencia al banco privativo que la familia Gálvez tenía en la iglesia de Macharaviaya por su linaje: "banco de respaldo sujeto con dos cadenas a las columnas de aquella" y en un lugar preferente "al banco de la Justicia".

Se enumeran varios clérigos emparentados con José de Gálvez. El vicario general de Murcia e inquisidor don Luis de Arroyo y Gálvez, primo de su padre; y dos primos/tíos, don Fernando de Cabrera y Gálvez, beneficiado de Macharaviaya, y don José González, presbítero en Málaga.

Se alega que el pretendiente estudió en el Colegio de San Sebastián de Málaga, donde el ingreso estaba limitado a escolares con limpieza de sangre.

sábado, 26 de junio de 2021

Macharaviaya hace 100 años

La Bancroft Library, Berkeley, Universidad de California conserva una colección de 22 fotografías realizadas en Macharaviaya calculamos que aproximadamente sobre el año 1920. En el enlace pueden ver todas estas extraordinarias instantáneas de la Macharaviaya de hace un siglo. Vistas generales del pueblo, de sus calles, la iglesia, sus altares, el banco con el escudo de armas de los Gálvez, la fábrica de naipes, la escuela (aún con una planta superior), paisajes, el llamado calvario, etc. Están distribuidas en dos páginas.

ENLACE

Macharaviaya, sobre 1920
Bancroft Library, OAC California

domingo, 7 de marzo de 2021

Colegio Salvador Rueda, historia de una denominación

El gran poeta Salvador Rueda es sin duda uno de los personajes más ilustres que ha dado el municipio de Macharaviaya, en concreto su anejo de Benaque. Llevan su nombre centros educativos en Málaga capital, Moclinejo y Arroyo de la Miel, además del Colegio Público Rural Salvador Rueda en Macharaviaya.

La escuela de Macharaviaya,
iniciativa de José de Gálvez

Como estudioso sobre esta escuela, reconozco la importancia de Salvador Rueda y su implicación en la educación de los niños y niñas, particularmente de Benaque,  pero también es cierto que esta denominación, reciente, no es representativa de la rica historia de esta escuela que data del siglo XVIII y que constituyó un hito en la educación en España. En su momento debió haberse reservado el nombre de Salvador Rueda para otro equipamiento cultural o social del pueblo, y haber mantenido el colegio el nombre de su creador, José de Gálvez, o incluso el nombre del rey Carlos III, fundador de las escuelas de Macharaviaya a través de una Real Cédula y cuyo reinado estuvo tan ligado al desarrollo de la villa. 


El ministro José de Gálvez y Gallardo

Las Escuelas de Macharaviaya -en realidad una sola escuela con aula para niños y otra para niñas, pero que se examinaban juntos, y juntos recibían los premios a su capacidad- fueron fundadas por la Real Cédula y Reglamento para las escuelas, premios y socorros establecidos en la villa de Macharaviaya otorgada por el monarca ilustrado en el año 1783. Aunque los antecedentes de esta institución educativa se remonta al menos a 1776.


El Rey Carlos III

Ya nos hemos referido a esta institución singular que -además de socorrer a los agricultores de Macharaviaya y alrededores, cuidar las fuentes y el panteón de los Gálvez- daba educación a los pequeños de Macharaviaya sin distinción de sexo o clase social. De tal manera que puede ser considerada la primera escuela pública, mixta y gratuita de España, anterior a las primeras escuelas femeninas de Madrid. Hasta entonces las escasas instituciones educativas correspondían a conventos u hospicios regentados por religiosos.

Las escuelas de Macharaviaya, con más de doscientos años, fueron curiosamente criticadas por Salvador Rueda (que hoy les da nombre) refiriéndose a ellas como "enigmáticas e inútiles"; críticas sin duda justificadas por las etapas de decadencia que tuvo la Fundación, y porque quizás relegaba a los niños de Benaque.


Salvador Rueda consiguió la creación de las Escuelas Nacionales de Benaque, una para niños y otra para niñas. Estas fueron creadas por Real Orden de 1915, alojadas en una casa cedida por la familia Ruiz (la de niños) y otra del propio Rueda (la de niñas). Pero que eran independientes y ajenas respecto a la escuela de Macharaviaya.


Estas Escuelas Nacionales pronto se quedaron pequeñas, obsoletas e insalubres. Y en 1935 el pleno del Ayuntamiento de Macharaviaya acuerda construir dos escuelas nuevas en Benaque, que llevaran el nombre de Salvador Rueda. La guerra civil, sin embargo, retrasó su construcción.


Salvador Rueda
(Biblioteca virtual Miguel de Cervantes)

Por su parte la Escuela de Macharaviaya queda en estado ruinoso tras la guerra y no es reconstruida hasta el año 1946.

Durante los años 60 del pasado siglo XX aún funcionaban las escuelas de Benaque y las de Macharaviaya. En el año 1970 se construye la nueva escuela de Benaque, como Escuela Unitaria Mixta Salvador Rueda, y se restaura la escuela de Macharaviaya que en años posteriores llevará el nombre de Escuela Unitaria Mixta José de Gálvez.


Fue a partir de 1990 cuando las autoridades educativas deciden suprimir la escuela de Benaque, quedando solo la de Macharaviaya, que pasa a denominarse Escuela Agrupada Rural Salvador Rueda, un hecho injusto porque se pierde el nombre de José de Gálvez, creador de la escuela de  Macharaviaya en ese mismo lugar y edificio. 


Actualmente recibe el nombre de Colegio Público Rural Salvador Rueda y, lo que es importante, los niños del municipio siguen siendo formados e instruidos, y en el mismo lugar en el que, por voluntad de Carlos III y los célebres Gálvez, lo hicieron sus antepasados en el siglo XVIII.

domingo, 28 de febrero de 2021

Emigración y endogamia en los protocolos notariales

Luis Robles Teigeiro ha realizado un interesante texto sobre aspectos de la población de Macharaviaya (declive tras la desaparición de los Gálvez, emigración, endogamia, etc.) a través de los documentos contenidos en el Archivo Histórico Provincial de Málaga:

sábado, 23 de enero de 2021

Un escribano de Macharaviaya

Nuestro amigo Luis Robles Teigeiro ha realizado un trabajo ingente, con muchas horas de investigación en el Archivo Histórico Provincial de Málaga. El resultado es este espléndido resumen sobre la actividad del escribano don Bernardo Aponte Sánchez, con la reseña de todos sus protocolos realizados en Macharaviaya entre los años 1846 y 1855.

Con el buscador pueden localizar los testamentos, compraventas y otros codicilos de vecinos del pueblo, buscar por apellidos, etc. Una herramienta fabulosa para los investigadores que esperemos tenga continuidad con la transcripción de otras escribanías de Macharaviaya. Enhorabuena.

ESCRIBANÍA DE BERNARDO APONTE SÁNCHEZ

domingo, 10 de enero de 2021

El lagar de Gálvez

El grupo de facebook Lagares y Cortijos es una excelente página para todos los que aman el patrimonio, en concreto un patrimonio tan olvidado como las haciendas y cortijos de nuestros campos.

Una de sus publicaciones, realizadas por Juan Fersor trae intersantes fotografías y datos sobre el lagar de Gálvez, en el partido de Almayate. Fue construido por don José de Gálvez y Gallardo, y en 1830 aún pertenecía a la marquesa de Sonora (en ese momento el título lo ostentaba doña Matilde de Gálvez y Saint-Maxent, hija del virrey Bernardo de Gálvez).

Los créditos de la publicación son los siguientes: Cortijos, haciendas y lagares de la provincia de Málaga. Y Foto Sopt.






martes, 29 de diciembre de 2020

Cuando los macharatungos eran veleños

Tal fue el poderío de la familia Gálvez bajo el reinado de Carlos III que consiguieron todo tipo de prebendas y privilegios, no solo para sus parientes y allegados, sino para sus conciudadanos, sus vecinos de Macharaviaya.

Traemos hoy un ejemplo, conservado en el archivo del Ayuntamiento de Vélez-Málaga. El 5 de octubre de 1776 el cabildo municipal veleño aprueba que se tengan por naturales y vecinos de Vélez-Málaga a todos los naturales de Macharaviaya y Benaque, como recogen las actas capitulares de ese día.

Esto queda refrendado por Real Provisión recogida en el acta capitular de 13 de noviembre de 1777.

domingo, 30 de junio de 2019

El sacerdote que mató a un obispo

En el año 2016 se publicó el libro El Crimen del Cura Galeote de Tomás Gismera Velasco. Un libro que narra la truculenta historia de un sacerdote, don Cayetano Galeote Cotilla, natural de Vélez-Málaga, que el 18 de abril de 1886, domingo de Ramos, asesinó a tiros, en las escaleras de la catedral, a su Obispo, Monseñor don Narciso Martínez Izquierdo, primer Obispo de Madrid (Madrid hasta entonces había pertenecido a la archidiócesis de Toledo).

El Cura Galeote asesina al Obispo de Madrid
Grabado reproducido por Criminalia

El crímen hizo correr ríos de tinta en la prensa de la época. Se habló de motivos de honor, de que el presbítero se sentía humillado por sus superiores, de su sobrina doña Tránsito con la que convivía, y que en realidad era su amante, del descontento del cura con la iglesia en la que estaba destinado, de su situación económica, y un largo etcétera. Llegando a escribir sobre el suceso Benito Pérez Galdós. El tema ha vuelto a ser actualidad estos días por un artículo dedicado por la web Yahoo.

Retrato fúnebre del Obispo de Madrid,
pintado por José Nin y Tudó (1886). Museo del Prado

El sacerdote fue condenado a muerte en 1889, pero la sentencia se sustituyó por su ingreso en un manicomio de Leganés, en donde falleció el 3 de abril de 1922, ya con 83 años de edad. Se le consideró enajenado, pero a la Iglesia también le convenía que un sacerdote que había matado a su obispo pasara por loco.

Cayetano Galeote nació, como hemos dicho en Vélez-Mála sobre 1839. Residió posteriormente en Puerto Rico, Fernando Poo y Madrid.

Según mi investigación, en su juventud estuvo destinado en la parroquia de Macharaviaya. No como párroco titular pero sí como "teniente de cura", es decir, como ayudante del párroco. Aparece, por ejemplo, en un documento de 1866, formando parte de la Junta de Patronos de la Fundación de Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya. Junto a Benardo Fernández, alcalde de Macharaviaya; Antonio Ruiz, alcalde de Benaque; y José Gallardo Campos, regidor síndico. Esa junta fue, precisamente, la que acordó abrir escuelas en Benaque, dada la aglomeración de alumnos en Macharaviaya.

Iglesia de Macharaviaya.
Archivo Ayuntamiento de Macharaviaya

sábado, 15 de julio de 2017

La escuela de Macharaviaya tras la Guerra Civil

La Guerra Civil española dejó en ruinas la escuela de Macharaviaya, y a los niños del pueblo sin instrucción durante años. El maestro del pueblo, Esteban Jiménez Alcántara, fue una de las víctimas mortales de dicha guerra.

A principios de 1937 Macharaviaya pertenece ya a zona nacional y las autoridades franquistas toman medidas para la reparación de la iglesia y del cuartel de la Guardia Civil, de las fuentes y cañerías, y para la preservación del Archivo Municipal, pero no se toma medida alguna sobre la escuela.

El 11 de mayo de 1940 los habitantes de Macharaviaya dirigen al Gobernador Civil una carta colectiva para que se lleven a cabo las obras necesarias para restaurar el edificio ruinoso de la escuela, ya que los niños llevan cuatro años sin colegio, por el deplorable estado del edificio y porque "no existen en este pueblo más escuelas que las del patronato Gálvez". La carta concluye con el lenguaje propio de la posguerra: los habituales vivas a España y a Franco, y es firmada por numerosos vecinos encabezados por María Luisa Claros (quien había sido ayudante en la escuela), Adela Escaño (la maestra anterior), Mariana Molina (la maestra actual), Patricio Claros (antiguo alcalde), etcétera.


Un informe del secretario de la Junta Provincial de Beneficencia de 10 de julio de 1940, cifra el presupuesto de reparación de la escuela en 45.296,03 pesetas, según proyecto realizado por el arquitecto Juan Jáuregui Briales. Y, como la fundación no dispone de bienes suficientes, sugiere la aportación de “láminas disponibles” y la petición de un crédito bancario.

El 18 de abril de 1944, Emilio Lamo de Espinosa, jefe provincial del Movimiento, escribe al gobernador civil de Málaga explicando que el inspector de Falange Española Tradicionalista y de las JONS ha visitado el pueblo de Macharaviaya: “de los problemas locales el principal es el arreglo del grupo escolar fundación Gálvez, que debido a su estado de ruina no funciona encontrándose los niños sin escuelas”, y explica que existen fondos propios legados por el marqués de la Sonora.

De fecha 25 de septiembre de 1944 existe una descripción del edificio de las Escuelas: 
“Se trata de un edificio rectangular de 26 x 10,80 metros, de dos plantas, constituido por muros de mampostería de 0,80 metros de espesor en las fachadas y por otro muro interior de igual grueso paralelo a la mayor dirección del rectángulo que divide el edificio en dos crujías. La distribución interior del edificio de ambas plantas está hecha con tabiques de ladrillo. La primera crujía se encuentra cubierta con una armadura de dos aguas y la segunda con simples pases formando una sola vertiente. Tanto uno como otro tejado están cubiertos de teja árabe. Los forjados de la planta superior son de madera constituidos por vigas y tablazón sobre el que carga la solería.
Los pavimentos son de loseta cerámica llamada “nazarí”, los techos rasos son de cañizo y yeso, y las puertas y ventanas de madera. Los enfoscados y enlucidos exteriores son de mortero y cal y los interiores son del mismo material en unas partes y de yeso en otras. En el edificio se observan varias reformas y reparaciones efectuadas en distintas épocas…”
A continuación se expone el estado ruinoso general del edificio y las obras que son necesarias para su rehabilitación.

En agosto de 1945 el pleno del Ayuntamiento de Macharaviaya, presidido por su alcalde Jacinto del Río Cabrera, solicita al Gobernador Civil “la pronta solución del proyecto de restauración del edificio de las escuelas fundación Gálvez”.

En 1946 el edificio de las escuelas de Macharaviaya está en rehabilitación. El maestro de obras es Emilio Maldonado y se conservan los planos. En la reconstrucción el inmueble pierde la planta superior. Quedando con una sola planta, tal como está en la actualidad.

La escuela durante su reparación en 1946.
Fotografía conservada en el Archivo Histórico Provincial
Con fecha 3 de abril de 1948 se elabora un presupuesto completo de lo que han constado las obras de rehabilitación de la escuela, que suma un total de 15.610,45 pesetas, y se desglosa así: 
– Materiales: 2.872,10 pesetas.
– Jornales: 11.131,15 pesetas.
– Redacción, presupuesto y plano: 200 pesetas.
– Gastos generales de administración: 407 pesetas.
La escuela en la actualidad.
El edificio es el mismo que erigieron los Gálvez, aunque con una planta menos.

lunes, 18 de mayo de 2015

Fábricas de Artillería en Jimena de la Frontera

El pasado 16 de mayo visitó Macharaviaya el historiador y cronista oficial de Jimena de la Frontera, don José Regueira Ramos, e impartió la conferencia Las Reales Fábricas de Artillería de Jimena de la Frontera y la Familia Gálvez, organizada por la Asociación de Granaderos y Damas de Gálvez. 


Las fábricas de Jimena de la Frontera (en realidad tres complejos fabriles), que fueron construidas por orden de José Gálvez y Gallardo, ministro de Indias, y sirvieron para fabricar las balas, bombas y demás elementos explosivos que utilizó Bernardo de Gálvez en su campaña para conquistas La Florida a los británicos. El autor señaló en la conferencia como algunos dignatarios querían que estas fábricas realizaran munición para el asedio a Gibraltar, pero que don José de Gálvez insistió para que abastecieran en las campañas militares de su sobrino, Bernardo de Gálvez.

El conferenciante, José Regueira, recordó que, aunque ahora está en boga hablar de Bernardo de Gálvez por su contribución a la independencia de Estados Unidos, no hay que olvidar que, siendo todos relevantes, el principal personaje de esta saga familiar en importancia histórica y política es su tío, el ministro José de Gálvez, primer marqués de la Sonora. 

Don José de Gálvez
Al igual que ocurrió con la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya, las Reales Fábricas de Artillería sirvieron en su día al desarrollo de la localidad gaditana de Jimena de la Fontera.

Restos de las RR. Fábricas en Jimena de la Frontera.
Fotografía Wikipedia

sábado, 24 de enero de 2015

Fernando Sor y Macharaviaya (1)

Si nos preguntan por los habitantes de Macharaviaya que alcanzaron fama internacional invariablemente recordamos a los Gálvez y a Salvador Rueda.

Pero existe otro personaje universal que residió en Macharaviaya: el compositor Fernando Sor, el más afamado autor de música para guitarra del siglo XIX, considerado "el Beethoven de la guitarra".

Fernando Sor
Fernando Sor (o Sors) nació en Barcelona el 13 de febrero de 1778, en una familia acomodada con ascendientes militares. Abandonó la idea de una carrera militar cuando su padre lo aficionó a la ópera y a la guitarra. 

Estudió en la Abadía de Montserrat, donde aprendió música en su escolanía. Durante la guerra contra Francia sirvió en el Regimiento de Voluntarios de Cataluña, alcanzando el grado de teniente, en el Tercio de Migueletes de Villafranca, con 17 años de edad. Sort ya impresionó a sus compañeros con su destreza en el piano y la guitarra. Concluida esta contienda volvió a la casa familiar y estudió Matemáticas. 

En 1801 se traslada a Madrid, donde intenta sin éxito ingresar en la Real Cámara. Sin embargo obtiene la protección de la famosa 13º duquesa de Alba. Y, a la muerte de ésta, fue protegido por el duque de Medinaceli.

La Duquesa de Alba, protectora de Fernando Sor,
retratada por Goya
En agosto de 1804, a los 25 años de edad, fue nombrado Administrador de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya. Residió entre la ciudad de Málaga y Macharaviaya, donde trató a sus habitantes, por ejemplo a los Solesio, descendientes del primer director de la fábrica de naipes, al médico, al maestro, a los sacerdotes de la localidad. Durante su estancia en Málaga y Macharaviaya compuso diversas obras musicales: obras vocales e instrumentales para guitarra, seguidillas, sonatas, sinfonías, obras religiosas.

Fernando Sor fue administrador de la fábrica de naipes de Macharaviaya unos cuatro años. La invasión francesa en 1808 supuso la definitiva liquidación de la Real Fábrica, y el traslado de Sor a Madrid.

Durante la guerra de la Independencia, Sor en principio realizó composiciones patrióticas que exaltaban sentimientos nacionales contra la invasión francesa, pero luego mostró fidelidad a José Bonaparte.

Tras la guerra de la Independencia, Fernando Sor, marcha al exilio y nunca volvió a España.

Dió numerosos conciertos en toda Europa, París, Londres, Moscú, con su fama en paulatino aumento. Su ballet Cedrillon fue elegido para la inauguración del Teatro Bolshoi, en Moscú, el 18 de enero de 1825. 

Teatro Bolshoi de Moscú (fotografía: wikipedia)
También en Rusia, en el funeral del zar Alejandro, se interpretó una marcha fúnebre de Sor para instrumentos militares. Y compuso el ballet Hercule et Omphale para la coronación del zar Nicolás I. 

En 1826 regresó a París dedicándose casi exclusivamente a la guitarra, como concertista, profesor y compositor. Fernando Sor falleció en la capital francesa el 10 de julio de 1839, y está enterrado en el cementerio de Montmartre.

Al igual que tiene calles en Barcelona y Málaga, urge que el Ayuntamiento de Macharaviaya dedique una calle a este genio de la música que tan vinculado estuvo al municipio.