Portada: Macharaviaya sobre 1920. Foto: Bancroft Library OAC California
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sábado, 30 de noviembre de 2024

"Nosotros, los Gálvez de Macharaviaya"

 El Ilustre Ayuntamiento de Macharaviaya ha editado el libro Nosotros, los Gálvez de Macharaviaya, una nueva aproximación a la historia de los Gálvez, sobre todo a sus orígenes y relaciones familiares. Son sus autores José Luis Cabrera y Luis Robles, y consta la obra de los siguientes apartados:

- Transcripción de la breve historia familiar que dejó, de su puño y letra el embajador Miguel de Gálvez y Gallardo.

- Análisis de la vida cotidiana del municipio Macharaviaya (Málaga) en la época de los Gálvez, su economía, instituciones civiles y eclesiásticas, evolución de la población, el papel de las mujeres, la emigración, la endogamia y la delincuencia.

- Capítulo "Cuando Macharaviaya tenía mar", donde se analiza la amplia influencia, administrativa y religiosa, que ejercía Macharaviaya sobre diversas poblaciones cercanas: Los Rubios, Santillán, Chilches, Íberos y Benajarafe.

- El estudio de varias familias de Macharaviaya, emparentadas o contemporáneas, desmiente muchos mitos en torno a la niñez de los Gálvez, y matiza otros, al desplegar toda una serie de relaciones familiares, económicas y sociales que hasta la fecha apenas habían sido estudiadas. Se analiza la propia genealogía de los Gálvez Gallardo, y de sus parientes los Gálvez Angulo, Gálvez Roca, Madrid, García, Cabrera, Sánchez-Guerrero, Ramírez de Velasco, Ortega-Montenegro, Postigo, González de Porras. Y también diversas familias posteriormente afincadas en el pueblo con los que los Gálvez establecieron lazos económicos y sociales como los Aponte, Solecio o Grivegnée. 

La documentación estudiada permite también rescatar la relación entre familias destacadas de Macharaviaya y de Vélez-Málaga. 

Pensando en que algunos lectores quizás no tengan un conocimiento previo de las figuras de los famosos Matías, José, Miguel y Antonio de Gálvez y Gallardo, Bernardo de Gálvez y Madrid, María Rosa de Gálvez y Ramírez de Velasco, y sus herederos y descendientes, se ha incluido una breve biografía, con reproducción de sus retratos, con especial atención a los hitos que los vinculan con su pueblo natal y con la provincia de Málaga.

Hemos titulado "Los viajes a América" a las aventuras indianas de familiares, deudos, amigos y vecinos de los Gálvez que fueron enviados al Nuevo Mundo, con los más varios destinos, desde virreyes a pajes y criados. Se han localizado más de 80 personas, de las que se incluye un breve perfil biográfico.

La relación de protectores de las Escuelas de Macharaviaya, fundadas por el rey Carlos III a instancias de los Gálvez, completa buena parte de su clan, un círculo de poder al que la fatalidad diluyó por la desaparición temprana de los Gálvez y los procesos de independencia de los países americanos.

Por último se enumeran los documentos originales de los Gálvez custodiados por el Ayuntamiento de Macharaviaya / Museo de los Gálvez, incluída la ejecutoria de hidalguía y armas de la familia.

El libro, impreso por Líberis, se encuentra a la venta en el Museo de los Gálvez (Macharaviaya) y vía internet.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Fernando de Cabrera y Peinado, corregidor de Quispicanchi

MACHARATUNGOS Y PARIENTES A AMÉRICA (6)

No todos los parientes de los Gálvez enviados a América tuvieron suerte. El caso más dramático es el de Fernando de Cabrera y Peinado, natural de Macharaviaya y primo segundo de los famosos Gálvez.

El general Fernando de Cabrera era hermano de Clemente de Cabrera y Peinado, regidor perpetuo de Vélez-Málaga, y tío por lo tanto de José de Cabrera y Ramírez, esposo de María Rosa de Gálvez. Fue nombrado Corregidor de Quispicanchi, en el Virreinato del Perú.

En noviembre de 1780 tuvieron noticia en Cuzco de la revuelta del cacique indio Josef Gabriel Tupac Amaru, que reclamaba el fin de determinados impuestos y un mejor trato social a los indígenas. Se formó un ejército realista para sofocar la sublevación, formado por unos 800 hombres armados, entre tropas a las órdenes del capitán Tiburcio Landa, las de Fernando de Cabrera, e indios fieles a la Corona.

Con gran imprudencia se aposentaron en la iglesia de la localidad de Sangarará descuidando una colina vecina por pensar que insurrectos habían huido. Sitiados por los indios, recibieron una auténtica lluvia de piedras que les impidieron salir a la iglesia ni usar los fusiles y las espadas. Tras prender los rebeldes fuego a la iglesia, los realistas que no perecieron abrasados, murieron al salir apedreados o alanceados.

Iglesia de Sangarará (Perú) donde perdió
la vida el macharatungo Fernando de Cabrera

Las crónicas cuentan que Tupac Amaru, viendo el cadáver de Fernando de Cabrera, le dió con el pie en la cabeza diciendo: "Este por cabeza dura se ve de éste modo", frase que pronunció por haberse negado Cabrera a rendirse horas antes.

La revuelta concluyó al año siguiente con la derrota y la ejecución de Tupac Amaru y sus principales partidarios. Hoy en día se le considera un precursor de la independencia de Perú y de toda Hispanoamérica.

Fuente: CABRERA ORTIZ, J.L. y L. ROBLES TEIGEIRO, Nosotros, los Gálvez de Macharaviaya, pp. 257-259, Málaga, 2024.

viernes, 15 de enero de 2021

La Gálvez desconocida

El hallazgo tiene ya algún tiempo y nos ha impactado a los que -como Aurora Luque y un servidor- nos hemos dedicado al estudio de los Gálvez, y en concreto a la escritora María Rosa de Gálvez y Ramírez de Velasco.

La investigadora Elisa Martín-Valdepeñas ha descubierto la existencia de una hija natural de la ilustre escritora, concebida con el militar José de Irisarri y Serti, antes de su matrimonio con su primo José de Cabrera y Ramírez.

Esta niña fue reconocida y bautizada como María Josefa de la Pastora de Irisarri y Gálvez. La historiadora ha encontrado un testamento de María Rosa de Gálvez otorgado en Madrid el 21 de septiembre de 1799, ante el notario Lorenzo Menéndez García:

También declara tiene por hija Natural a doña María Josefa de la Pastora Irisarri y Gálvez, habida con Don Josef Irisarri Capitán de Fragata de la Real Armada, hallándose ambos solteros, y sin impedimento Canónico a poder contraer Matrimonio, que no verificaron por otros motivos que lo impidieron; la cual se halla en la Edad de diez años poco más, o menos.

Es decir la niña nació sobre 1788/1789, poco antes de que María Rosa contrajera matrimonio con José de Cabrera y Ramírez, con quien tuvo otra hija, Mariana de Cabrera y Gálvez.

La maternidad extra-matrimonial de María Rosa ofrece interesantes perspectivas para el estudio. En primer lugar la coherencia de la madre al reconocer y testar a favor de su hija, e incluso pedir en el testamento a su prima, la marquesa de Sonora, que preservara a la niña de los pleitos en los que ambas estaban enzarzadas. También el fuerte concepto familiar de los Gálvez, que no dejaba fuera a ninguno de sus miembros.

La descubridora de tan importante hallazgo biográfico se interroga por las razones por las que la madre adoptiva de María Rosa, Mariana Ramírez de Velasco, viuda de Antonio de Gálvez, había dejado en su testamento de 1793, un legado específico su nieta Mariana de Cabrera y no a la otra nieta, María Josefa de la Pastora Irisarri. En este caso yo puedo aportar la respuesta: Mariana deja el principal de su herencia a su hija María Rosa pero aparta un legado para la nieta que lleva su sangre y su apellido (pues doña Mariana era prima-hermana de la madre de José de Cabrera, Ana Ramírez del Pino). Y aunque esta predilección por una nieta y no por otra puede hoy resultarnos incluso cruel, no era algo extraño en un tiempo en que el poder de la sangre era de gran importancia. De la misma forma, Mariana aparta otros legados destinados a otros sobrinos carnales.

Desgraciadamente ninguna de las hijas de María Rosa de Gálvez llegó a edad adulta. María Josefa de la Pastora debió morir al poco tiempo del testamento de su madre de 1799. En su último testamento, días antes de morir en 1806, María Rosa de Gálvez dejó su herencia a su prima María Josefa de Gálvez y Valenzuela, segunda marquesa de Sonora.

Para quien desee leer el excelente artículo de Elisa Martín-Valdepeñas, dejo el enlace del artículo, publicado en la revista Dieciocho:

María Rosa de Gálvez: nuevos datos para su biografía

Eugenio Lucas Velázquez, La misa de parida

sábado, 26 de diciembre de 2020

María López Escaño, la novia difunta

 En la iglesia de Macharaviaya, una lápida contiene unos versos atribuidos al poeta Salvador Rueda:

María López Escaño de Cabrera
20 de octubre de 1901 - 5 de diciembre de 1920

"Ya entreabierta a la luz sobre su frente
la divina corona de azahar
y el prometido de su amor presente,
de improviso la virgen inocente
rodó muerta ante el ara del altar.
Y el sonoro reír del campanario
se convirtió en un doble de dolor,
se ensombreció la luz del incensario,
del velo virginal se hizo el sudario
y el sepulcro fue el tálamo de amor"

Ahora, en que se han cumplido cien años del infortunado fallecimiento de esta joven macharatunga, el periodista Francisco Griñán ha publicado un interesante artículo y rescata una fotografía de la joven vestida de novia.

diario SUR

F.G. / SUR

Según narra el periodista, la joven pudo enfermar durante su boda pero no murió en ella, sino varios días después en su domicilio, a consecuencia de una hemorragia intestinal, según documento conservado en el Ayuntamiento de Macharaviaya. No llegó a contraer matrimonio. Aunque, si posible que fuera enterrada con su vestido nupcial. 

María era hija de Antonio López y de Emilia Escaño. Según informa Alfonso Aurioles, funcionario del Ayuntamiento de Macharaviaya.

Retrato de María López
Ayuntamiento de Macharaviaya

La historia de la joven ha generado de supersticiones, que le atribuyen apariciones en la iglesia con su vestido nupcial, y que atraen a buscadores de fenómenos paranormales y manifestaciones espectrales, que bien podrían representarse con la siguiente pintura, que nada tiene que ver con nuestra macharatunga, pero que ilustra bien su leyenda.

Gabriel von Max, La mujer blanca (1900)

viernes, 20 de mayo de 2016

Museo de los Gálvez

Como la opinión es libre, no veo la necesidad de que se construya un centro de interpretación dedicado a Bernardo de Gálvez en Málaga capital, existiendo ya un museo de los Gálvez edificado en Macharaviaya. 

Málaga capital ya cuenta con suficientes museos y atractivos, y la Diputación Provincial, que precisamente está para potenciar la provincia, debe hacer un esfuerzo en enriquecer el museo de Macharaviaya, y si fuera necesario ampliarlo.

La internacionalidad del virrey Bernardo no me parece un argumento para que su museo tenga que estar en la capital, pues según esa teoría a lo mejor el centro debería hacerse en Madrid, o quizás en Sevilla, junto al Archivo de Indias.

Resulta irónico que, en el siglo XVIII, con los rudimentarios medios de comunicación y cuando había que subir a Macharaviaya en mula, los Gálvez crearon una fábrica de naipes con el monopolio para toda América. Y ahora, en la época de internet, con la inmediatez de las comunicaciones, nos parezca que Macharaviaya queda demasiado lejos.

La egregia figura de don Bernardo de Gálvez tampoco debería hacernos olvidar que el gran estadista y reformador, el que influye decisivamente en la política internacional de España en la época, la fuente de todas las prebendas familiares y de los beneficios para la provincia de Málaga es su tío, el ministro don José de Gálvez.

La provincia de Málaga ya cuenta con un memorial permanente dedicado a los Gálvez y que no es otro que el municipio de Macharaviaya todo entero. Si se quieren potenciar los estudios dedicados a los Gálvez, hay que hacerlo en la Universidad de Málaga, con criterio científico, desde el trabajo y no desde el espectáculo. Y para la representación de los Gálvez ya tenemos a Macharaviaya.

Me duele decirlo, pero en este proyecto también interviene el afán de algunas personas por alimentar su ego y publicitarse a través de los Gálvez.

martes, 8 de diciembre de 2015

Imágenes de Salvador Rueda

La biblioteca del Centro Cultural Generación del 27, en Málaga, ha incorporado a sus fondos nueve reproducciones de fotografías en las que aparece el poeta malagueño Salvador Rueda. Las imágenes han sido donadas por el fotohistoriador Publio López Mondéjar. En cuanto a su valía artística y, entre los autores de las instantáneas, figuran algunos de los fotógrafos más notables de comienzos del siglo pasado, como el malagueño Arenas, Káulak, Biedma, Sentenach, Torres Molina o Witcomb.

Las reproducciones han sido donadas por el fotohistoriador Publio López Mondéjar.


Salvador Rueda en su despacho
Capilla ardiente de Salvador Rueda en 1933

jueves, 16 de abril de 2015

Madrid tendrá estatua de Bernardo de Gálvez

El pasado 27 de marzo de 2015, el pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado una moción para erigir una estatua al general Bernardo de Gálvez, en la plaza de Colón de Madrid. 

La capital de España se suma así a la localidad de Macharaviaya, y a las ciudades de Washington y Nueva Orleans, que ya tienen estatuas de don Bernardo de Gálvez.


Estatua del Conde de Gálvez, en Macharaviaya

José de Cabrera y Ramírez

La escritora María Rosa de Gálvez, hija de Antonio de Gálvez, fue la mujer más destacada en la literatura española de la Ilustración, como dramaturga y poeta. Su marido y primo, José de Cabrera y Ramírez, fue un auténtico dandi de la época.

José nació en Vélez-Málaga, pero pertenecía a la familia Cabrera de Macharaviaya, su padre, Clemente de Cabrera, era primo y apoderado de los Gálvez, y desempeñó los cargos de Vista de la Real Aduana de Cádiz, y posteriormente Procurador y Regidor Perpetuo de la ciudad de Vélez-Málaga.

Grabado que representa un gentilhombre
a principios del siglo XIX
La historia de José, no es precisamente ejemplar. Culto, atractivo y de buenas maneras, hablaba perfectamente varios idiomas y sus escritos muestran una cultura refinada. Era además más joven que su esposa María Rosa de Gálvez quien, por lo que expresa en sus obras, se casó muy enamorada y venciendo las dudas paternas.

José, sin embargo, malgastará gran parte de la fortuna de su esposa en mesas de juego, diversiones y negocios ruinosos. Ya en Madrid, vivirán en domicilios separados, y la esposa le conseguirá del primer ministro Godoy, un cargo de agregado en la embajada española en los recién creados Estados Unidos de América.

Cabrera residirá en Pennsilvania y en Washington y protagonizó un sonoro escándalo, por insubordinación al embajador, y al falsificar dos cheques contra el Banco de Philadelphia, lo que motivó su prisión en las cárceles americanas. 

El Marqués de Casa Irujo,
embajador de España en Estados Unidos
y superior de José de Cabrera
Sus tropelías están conservadas en un legajo en el Archivo Histórico Nacional, con el título Los excesos de don José Cabrera. Su lectura es interesante, pues contienen testimonios de la vida en Estados Unidos a principios del siglo XIX y de la diplomacia española en el país. Su caso, además, se hizo célebre en Estados Unidos, por ser la primera vez que se debate en sus tribunales la inmunidad diplomática.

Fuente: CABRERA ORTIZ, J.L., "Los excesos de don José Cabrera", revista Isla de Arriarán, Málaga, 2006. Enlace

Entrevista a Juan José Durán

Entrevista en el diario SUR de 4 de enero de 2015, a don Juan José Durán, subdirector del Instituto Geominero de España, y vecino de Macharaviaya.


sábado, 24 de enero de 2015

Fernando Sor y Macharaviaya (1)

Si nos preguntan por los habitantes de Macharaviaya que alcanzaron fama internacional invariablemente recordamos a los Gálvez y a Salvador Rueda.

Pero existe otro personaje universal que residió en Macharaviaya: el compositor Fernando Sor, el más afamado autor de música para guitarra del siglo XIX, considerado "el Beethoven de la guitarra".

Fernando Sor
Fernando Sor (o Sors) nació en Barcelona el 13 de febrero de 1778, en una familia acomodada con ascendientes militares. Abandonó la idea de una carrera militar cuando su padre lo aficionó a la ópera y a la guitarra. 

Estudió en la Abadía de Montserrat, donde aprendió música en su escolanía. Durante la guerra contra Francia sirvió en el Regimiento de Voluntarios de Cataluña, alcanzando el grado de teniente, en el Tercio de Migueletes de Villafranca, con 17 años de edad. Sort ya impresionó a sus compañeros con su destreza en el piano y la guitarra. Concluida esta contienda volvió a la casa familiar y estudió Matemáticas. 

En 1801 se traslada a Madrid, donde intenta sin éxito ingresar en la Real Cámara. Sin embargo obtiene la protección de la famosa 13º duquesa de Alba. Y, a la muerte de ésta, fue protegido por el duque de Medinaceli.

La Duquesa de Alba, protectora de Fernando Sor,
retratada por Goya
En agosto de 1804, a los 25 años de edad, fue nombrado Administrador de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya. Residió entre la ciudad de Málaga y Macharaviaya, donde trató a sus habitantes, por ejemplo a los Solesio, descendientes del primer director de la fábrica de naipes, al médico, al maestro, a los sacerdotes de la localidad. Durante su estancia en Málaga y Macharaviaya compuso diversas obras musicales: obras vocales e instrumentales para guitarra, seguidillas, sonatas, sinfonías, obras religiosas.

Fernando Sor fue administrador de la fábrica de naipes de Macharaviaya unos cuatro años. La invasión francesa en 1808 supuso la definitiva liquidación de la Real Fábrica, y el traslado de Sor a Madrid.

Durante la guerra de la Independencia, Sor en principio realizó composiciones patrióticas que exaltaban sentimientos nacionales contra la invasión francesa, pero luego mostró fidelidad a José Bonaparte.

Tras la guerra de la Independencia, Fernando Sor, marcha al exilio y nunca volvió a España.

Dió numerosos conciertos en toda Europa, París, Londres, Moscú, con su fama en paulatino aumento. Su ballet Cedrillon fue elegido para la inauguración del Teatro Bolshoi, en Moscú, el 18 de enero de 1825. 

Teatro Bolshoi de Moscú (fotografía: wikipedia)
También en Rusia, en el funeral del zar Alejandro, se interpretó una marcha fúnebre de Sor para instrumentos militares. Y compuso el ballet Hercule et Omphale para la coronación del zar Nicolás I. 

En 1826 regresó a París dedicándose casi exclusivamente a la guitarra, como concertista, profesor y compositor. Fernando Sor falleció en la capital francesa el 10 de julio de 1839, y está enterrado en el cementerio de Montmartre.

Al igual que tiene calles en Barcelona y Málaga, urge que el Ayuntamiento de Macharaviaya dedique una calle a este genio de la música que tan vinculado estuvo al municipio.

Fernando Sor y Macharaviaya (2)

El Archivo Histórico Nacional guarda un curioso documento: el informe fiscal que desvela que el joven Fernando Sor, fue procesado -como tantos intelectuales, heterodoxos e incluso santos- por la Inquisición. Se le acusó de un delito de "expresiones" que en el argot inquisitorial comprendía blasfemias y burlas a la religión. La instrucción del caso tuvo lugar cuando era Administrador de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya, aunque los hechos denunciados eran anteriores.

Fernando Sor
El proceso tuvo lugar en 1806, cercano ya el final de la Inquisición (por lo tanto no imaginemos una cámara de torturas, sino un simple proceso con testigos). Dicho proceso nos permite conocer la identidad de diversos miembros de la sociedad macharatunga que declaran sobre la conducta de Fernando Sor. Es, por consiguiente, también un documento de la historia del pueblo. De su lectura se deduce que más que un blasfemo, Fernando Sor era un joven locuaz, ingenioso y algo inconsciente con ganas de impresionar con sus comentarios, sobre todo a las damas.

La denuncia parte de don Vicente Álvarez, médico titular de Casarrubios del Monte, en Toledo, cuya residencia frecuento Fernando Sor en 1803 cuando tenía unos 21 años. En tertulias tras la cena le oyó decir que había un ser superior, pero no creía por seguros cielo, infierno, ángeles y demonios, "que Moises y J.C. eran unos politicones y que todo era invento de frailes". 

El delator advierte que al decir estas cosas Fernando Sor estaba enfermo “con una debilidad esencial y con un calor ardiente en el celebro (sic)”. Además las conversaciones fueron después de cenar o almorzar, y bebía bastante vino, “y aunque no podía decir si estaba completamente embriagado, pero sí se le contemplaba acalorado y chispeado”.

Que, además el médico de Casarrubios no hizo mucho caso, puesto que al aumentar el mal:
“...le oía clamar Jesús mío, encomendarse a la Virgen con mucho fervor, ir a la Misa los días de precepto, y aún enardecerse con los sacerdotes que le parecía no celebraban con la devoción que requiere el Sacrificio; que todas estas circunstancias hacían ver al delator que el reo hablaba fuera de sí cuando dijo sus expresiones, y que quería hacerse el erudito sin saber que hablaba; pero que habiendo consultado con su confesor le había mandado hacer esta delación y lo hacía en prueba de su obediencia".
Corroboran las declaraciones la esposa, cuñada e hija del médico, añadiendo alguna que Fernando Sor se refirió a la Santa Misa como "el juego de los cubiletes"; o "que iba a misa pero no rezaba el rosario, que le parecía una cosa tonta. Pero que la salve le gustaba mucho".

Declara también don Agustín Esteve, pintor de cámara del Rey Carlos IV,  quien dijo que recordaba algo de esas expresiones “pero que no tenía motivo ni dato seguro para formar mal concepto de él y que solo le pareció un joven alegre y divertido”.

Se requiere informe a los párrocos de los pueblos en los que ha residido Fernando Sor. La declaración más trascendente es la del párroco de Macharaviaya, quien informó el 18 de julio de 1806:
"que le trató muy poco, que no le había oído decir nada que fuera directamente contra la Santa Religión, y solo le notó alguna ligereza en la Iglesia. Esto opinaban los vecinos, y formaban juicio de que era propiamente un libertino. Pero que un vecino había oído expresiones heréticas y dudas de la existencia real y corporal de Nuestro Señor J.C.  en el Sacramento y de la pureza de María".
Dicho vecino resultó ser doña María de Prada, viuda de don Carlos Solesio, de 22 años y actualmente casada con el médico de dicha villa. Quien llamada a declarar, afirmó que en 1804, estando en la fábrica de naipes presentes don Braulio Fernández y su esposa doña Bonifacia Solesio, al preguntar a Fernando Sor si venía de confesarse, "dijo que se había tomado el torrezno entendiéndose por la Sagrada Eucaristía". Y que además "leía a Volter" (sic).

Citados los testigos, Braulio Fernández (director de la Real Fábrica de Naipes y yerno de Félix Solesio) y su cónyuge Bonifacia Solesio, declararon al tribunal inquisitorial que no habían oído nada de eso. 

El 28 de noviembre de 1806 el propio Fernando Sor es interrogado por la Inquisición en Málaga. Dijo ser cristiano, católico, apostólico y romano; mostró conocer bien la doctrina y afirmó que su última confesión la hizo en Macharaviaya.


Se registran sus papeles y libros en Málaga y en Macharaviaya, y se encuentran libros de música, matemáticas y uno de santificación. Y los siguientes ejemplares: segundo tomo de los cantos de Abelardo y Eloísa; La vida de Federico, Barón de Trenck; Contes Moraux por Jean-François de Marmontel, "pero también es de advertir que se halla entre ellos el Nuevo Testamento de Nuestro Señor Jesucristo en francés y otro librito titulado Guía de pecadores".

Se interrogó de nuevo a doña María de Prada y afirmó que:
"las palabras que le causaron algún escándalo, siempre las tuvo en tono de chanza y por su genio y carácter demasiado vivo y alborotado, y la demasiada familiaridad que con ella tenía; que no podía asegurar que las personas presentes oyeran las expresiones porque por lo regular las chanzas y bromas del reo eran con la declarante”
En definitiva, que el testigo "de conciencia cabal" no era más que una jovencita con la que Fernando Sor había flirteado en Macharaviaya.

A petición de Fernando Sor se piden informes a don Pedro de Aguirre, cura que fue de Macharaviaya, y a don Juan González, beneficiado de la Iglesia Parroquial de Macharaviaya.

Edificios que conformaron la Real Fábrica de Naipes, y la iglesia parroquial al fondo
El sacerdote Pedro de Aguirre da excelentes informes sobre Fernando Sor, aunque aclara que no tenía mucha intimidad, puesto que el reo "paraba poco en Macharaviaya" y no siempre que iba se veían, pero sí considera que tiene "unos sentimientos muy hermosos, pues lo había visto lastimarse de las miserias del prójimo y aún socorrerle en alguna tal cual necesidad"  y lo consideraba un buen cristiano. Únicamente le oyó decir que había leído la obra de Voltaire y defendido a los filósofos modernos. Aclara que, con quien tenía amistad y confianza Fernando Sor en Macharaviaya, y con quien hablaba de libros, era con don Juan García Cano, preceptor de Gramática de la villa.

Comparece don Juan González, que no es el testigo pedido por el reo, sino otro sacerdote residente en un anejo de Macharaviaya (posiblemente Benaque) de igual nombre. Da también un testimonio positivo, al afirmar que estando moribundo el médico de Macharaviaya, que era amigo de Fernando Sor, y no pudiendo localizarse al párroco don Juan González Díaz, ni al Cura-ecónomo don Ignacio Martín, Fernando Sor fue a buscarlo para que le administrara los últimos sacramentos a su amigo. Añadió que sabía que el reo "era de genio suyo, alegre, chancero y aficionado a las hijas de Adán".

Concluye el fiscal que las declaraciones y testimonios de los sacerdotes han satisfecho en gran parte las dudas y que el reo debe abjurar de las expresiones inadecuadas. Trámite con el que, con toda probabilidad, quedaría cerrado este proceso.

Por otra parte Sor compuso a lo largo de su vida diversas obras musicales religiosas: motetes, misas, salves, rosarios. Incluído un motete recientemente hallado en la Abadía del Sacromonte, en Granada. Enlace

Su última obra fue de hecho religiosa, una misa compuesta a la muerte de su hija Carolina Sor, fallecida dos años antes que su padre.

Fuente Documental:
A.H.N.  INQUISICIÓN, Leg. 3726, Exp.220.
He manejado directamente el documento, que está en el índice PARES. Pero tengo conocimiento de la existencia de un artículo que ya estudia este documento:
JEFFERY B., "Fernando Sor nei guai con l'Inquisizione spagnola (1803-1806)", Revista Il fronino nº 159, 2012.

Fuente bibliográfica:
MONTERO MARTIN, C,, Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya, un monopolio con América, s/f.

jueves, 22 de enero de 2015

Federico Terrón, benaqueño por matrimonio

He encontrado un interesante enlace, con una breve biografía de don Federico Terrón Ramírez, quien fue el penúltimo Alcalde republicano de Vélez-Málaga; dicho texto está elaborado por Francisco Miguel González López.

Francisco Terrón nació en 1894 en Aldeire (Granada); hijo y nieto de maestros, estudió también él Magisterio Málaga. En esta ciudad conoció a Pilar del Río Cabrera, natural de Benaque, con la que contrajo matrimonio en 1916.

Llegó a trabajar durante un tiempo como maestro en Benaque, para estar más cerca de sus suegros. El Ayuntamiento de Macharaviaya le concedió una casa donde ejerció como maestro rural. 

Montó posteriormente negocios prósperos en Málaga capital, y se afincó en Vélez-Málaga donde alternó dichos negocios con el ejercicio del magisterio. En 1936 se presentó a las elecciones municipales de Vélez-Málaga por la Unión Republicana. Primer teniente de alcalde, accedió a la alcaldía por enfermedad del alcalde electo. Dimitió de su cargo en septiembre de 1936,

Fue fusilado en Vélez-Málaga, el 8 de agosto de 1939, a pesar de los esfuerzos de su esposa para evitar su ejecución. Hoy tiene una calle dedicada en Vélez-Málaga.

En el enlace tienen el texto completo: Personajes republicanos de Vélez-Málaga.

jueves, 27 de noviembre de 2014

La descendencia de los Gálvez

No serán afortunados los Gálvez de Macharaviaya con la perpetuación de su saga. 

Blasón de los Gálvez en su panteón familiar,
Macharaviaya
María Josefa de Gálvez y Valenzuela, hija del ministro José de Gálvez, II marquesa de la Sonora y Dama de la Orden de la Reina María Luisa, nació en Madrid en 1776, y murió en la misma ciudad, en 1817, sin dejar descendencia. Su viudo, el conde de Castro Terreño, contrajo un segundo matrimonio.

María Rosa de Gálvez y Ramírez de Velasco, hija adoptiva de Antonio de Gálvez (tenida por su hija natural), nació en Málaga en 1768; casó con su primo José de Cabrera y Ramírez, y tuvieron solo una hija, Mariana de Cabrera y Gálvez, que murió siendo niña. María Rosa, ilustre dramaturga y poeta, falleció en Madrid en 1806.

El virrey Bernardo de Gálvez, I conde de Gálvez, dejó tres hijos de su matrimonio con Felicitas de Saint-Maxent: Miguel, Matilde y Guadalupe de Gálvez y Saint-Maxent, esta última póstuma y de la que parece no existe sucesión. 

Miguel de Gálvez y Saint-Maxent, nacido en 1782, heredó de su padre el condado de Gálvez y fue caballero de la Orden de Calatrava. Cercano al conde de Cabarrús y al sector afrancesado, hubo de huir posteriormente de España. Puso dinero en el exilio en un proyecto para restituir a Carlos IV en el trono que ocupaba su hijo Fernando VII; una conspiración frustrada de la que formaron parte Godoy y el conde de Toreno. Sus bienes en España se vieron incautados. Don Miguel murió soltero en Madrid en 1825.


A la muerte de Miguel, fue III condesa de Gálvez su hermana Matilde de Gálvez y Saint Maxent, que también sucedió en el marquesado de Sonora. Doña Matilde, nacida en Nueva Orleans en 1778 había contraído matrimonio en 1795 con un italiano, Raimundo Capece Minutolo, hijo de los príncipes de Canosa, que servía en Madrid en la Compañía Flamenca de Guardias de Corps y que alcanzaría el grado de mariscal de campo. Cuando residía en España, Matilde participó en el reparto de dos obras de teatro escritas por el duque de Aliaga, representadas en casa del autor. A partir de 1805 se establecen definitivamente en Nápoles, dimitiendo el esposo de su puesto en el ejército español para atender sus intereses en Italia. Murió doña Matilde en 1839 durante un viaje a Málaga, adonde había acudido posiblemente para evitar la subasta de bienes familiares anunciada por un juzgado en el año 1838.

Matilde de Gálvez y Saint-Maxent,
III Marquesa de la Sonora y Condesa de Gálvez
El matrimonio tuvo tres hijas que residieron en Nápoles: Paulina, Adelaida y Clotilde, que usaron en ocasiones el apellido Capece Minutolo dalla Sonora, uniendo uno de los títulos nobiliarios de su madre. Las tres han dejado memoria en Italia por su extraordinaria afición a la música. Clotilde compuso varias piezas musicales, y el notable archivo musical de la familia forma parte hoy de los fondos públicos napolitanos.

Placa que recuerda a Adelaida y Clotilde Capece Minutolo,
en la iglesia de Santa María de Bellavista, en Nápoles,
que ambas edificaron en 1860
Enlace
De las tres, tan solo contrajo matrimonio la mayor, Paulina Capece Minutolo, IV marquesa de la Sonora y condesa de Gálvez, nacida en Viena en 1803. Casó con Francesco del Balzo, hijo del duque de Caprigliano. Y falleció en Nápoles en 1871.

Paulina Capece Minutolo,
IV Marquesa de la Sonora y Condesa de Gálvez
Este matrimonio tuvo a su vez cuatro hijos, de los que solo dos llegaron a edad adulta: Adelaida y Ernesto.

Ernesto del Balzo, duque del Balzo, duque de Caprigliano, V marqués de Sonora y conde de Gálvez, bailio de Honor y Devoción de la Soberana Orden de Malta, nació en Nápoles en 1845. Matrimonió en Florencia en 1868 con lady Dorothy Walpole, hija del cuarto conde de Orford, primo de Horace Walpole, el célebre autor de novela gótica. El matrimonio no tuvo descendencia. Falleció en Nápoles en 1930.

Su hermana, Adelaida del Balzo, nació en Nápoles en 1843. Fue dama de la Reina Margarita de Italia. Contrajo matrimonio con Ignacio Pignatelli, príncipe de Strongli y conde de Melissa. Formaban una pareja muy cultivada pues el marido era literato y traductor. Ya viuda, dedicó toda su energía a la lucha por la educación y la igualdad de las mujeres. Fue fundadora de la facultad de Magisterio y convirtió un antiguo convento en una innovadora escuela laica femenina, con el objetivo de formarlas para competir en paridad de condiciones con los hombres y obtener su plena emancipación intelectual. Con la muerte de la princesa Adelaida, acaecida en Nápoles 1932, desaparece la última descendiente conocida de los célebres Gálvez de Macharaviaya.

Adelaida del Balzo,
Princesa de Strongoli
de iure VI Marquesa de la Sonora y Condesa de Gálvez
El texto básico de esta entrada procede el libro:

CABRERA ORTIZ, J.L. y LUQUE ORTIZ, A., El valor de una ilustrada, María Rosa de Gálvez, Málaga, 2005.

Bibliografía:
DE LA FERRONAY DE CRAVEN, P., Adelaide Capece Minutolo, 1882.
LA PARRA, E., Manuel Godoy, La aventura del poder, Madrid, 2002. 
A.G.M.S., Hoja de servicios de Raimundo Capece Minutolo, Sección 1ª, Legajo C-1142. 
ANDIOC, R., Introducción de su edición de la obra de M.R. de GÁLVEZ La familia a la moda, Salamanca, 2001.
CONTI, C., Nobilissime allieve, Nápoles, 2003. 
BUVIGNY, M. de, Titled of Nobility of Europe, 1914. 
REPARAZ, C. Yo solo, Bernardo de Gálvez y la toma de Panzacola en 1781, Madrid, 1986.

domingo, 11 de mayo de 2014

Robert Harvey

Nacido en 1924 en Lexington, Carolina del Norte, desde niño tuvo clara su pasión por la pintura, que le llevó a estudiar bellas artes en Sarasota y San Francisco. Casado con Flora Pennington, enviudó con tan solo 30 años. Decidió abandonar Estados Unidos, por miedo de que a su hijo Marc lo alistaran en la guerra de Vietnam. Vivió en Tánger donde conoció a la generación beat y fue gran amigo de la multimillonaria Barbara Hutton, con la que -según me contó- atravesó España, viajando en dos automóviles (uno para ellos y otro para el equipaje y las doncellas).

Tras residir en diversos países, se afincó en 1973 en una antigua casa -la Huerta del Ángel o de don Matías, llamada así por haber pertenecido al virrey Matías de Gálvez- en las afueras del tranquilo pueblo de Macharaviaya. Restauró la vivienda con esmero y vivía integrado en la vida rural, pero viajaba ocasionalmente a Estados Unidos para ver a sus amigos, entre ellos personalidades como Vincent Price, Eva Marie Saint, Lawrence Ferlinghetti, Tony Randall.

Robert Harvey, Primavera en Macharaviaya, acrílico sobre lienzo, 2002
Su casa estaba siempre abierta: nunca faltaban una buena conversación y una botella de ginebra.

Su pintura, muy influencia por el pop-art, el cine y la fotografía, ha sido objeto de numerosas exposiciones. Fallecido en Macharaviaya en 2004, sus numerosos amigos mantienen su recuerdo y su legado artistico.

Enlazo un vídeo realizado por Quijada producciones:

martes, 6 de mayo de 2014

Los Gálvez y Torremolinos

La familia Gálvez de Macharaviaya fue propietaria de numeros bienes, entre ellos unos cortijos situados en el municipio malagueño de Torremolinos. Reproduzco parcialmente, un artículo que publiqué en el semanario Torremolinos Información. Es interesante ver el sentido de clan familiar que tuvieron los Gálvez, y cómo la escritora María Rosa de Gálvez, sobrina del marqués de la Sonora y prima-hermana del virrey Bernardo, participaba plenamente de los acontecimientos y negocios de la familia.
Fue el coronel don Antonio de Gálvez, Comandante de la Bahía de Cádiz, el que adquirió dos fincas en Torremolinos: los cortijos del Pilar y de Sturla, entre los partidos de Arraijanal y el propio Torremolinos.
El cortijo del Pilar fue adquirido por don Antonio el 7 de junio de 1785. Lindaba con tierras del convento de San Bernardo, cortijos de Limonar y de la Torre, tierras de los Cardos y cortijo de Sturla.
El cortijo de Sturla, llamado también de Lucena, estaba situado en la parte de levante respecto del Arroyo por donde vienen las aguas de los Molinos del Gazpacho y Arzanla. Lindaba con el cortijo del Pilar, tierras de doña Micaela Borrego (Tomillares),  de los herederos de doña María de Flores, cortijo de la Torre y camino de Torremolinos. Tenía casa, huerta, tierras de riego y de secano, tres hazas de tierra y el molino harinero de San Francisco Javier. Fue adquirido por Antonio de Gálvez el 14 de junio de 1786.
Don Antonio cedió en 1790 el uso de ambos cortijos a su hija adoptiva –tenida por hija natural- doña María Rosa de Gálvez y a su marido don José de Cabrera. No obstante, a la muerte de Antonio de Gálvez en 1792, su hija recibe otros bienes. Y los cortijos de Torremolinos pasan en herencia a María Josefa de Gálvez, segunda Marquesa de la Sonora, sobrina de don Antonio.
Doña María Josefa, hija del Ministro José de Gálvez, estaba casada con el Conde de Castro-Terreño, gentilhombre de Cámara del Rey Carlos IV. La guerra de la Independencia paraliza toda actividad legal, y no se instituyen herederos hasta diciembre de 1816.
Al año siguiente falleció en Madrid, muy joven, la II Marquesa de Sonora, sin hijos, y como su prima María Rosa había muerto también sin descendencia en 1806, sus bienes pasan a los hijos de su difunto primo el Virrey Bernardo de Gálvez, ya que debían permanecer en la familia Gálvez y no podían ser heredados por los cónyuges.
Los hijos de Bernardo de Gálvez, que llegan a edad adulta, fueron dos: doña Matilde y don Miguel de Gálvez y Saint-Maxent.
Detalle de un grabado de 1790. Miguel de Gálvez y Saint-Maxent y sus hermanas 
Adelaida d´Estrehan y Saint-Maxent (hermana de madre) y Matilde de Gálvez y Saint-Maxent
Don Miguel de Gálvez, segundo Conde de Gálvez, era afrancesado y había seguido las banderas de José I Bonaparte. Tras la expulsión del rey intruso, Miguel debe exiliarse y los cortijos de Torremolinos son incautados por el gobierno. Doña Matilde, ya tercera Marquesa de la Sonora, comparece en julio de 1817 y reclama la administración de sus bienes y los de su hermano.
Doña Matilde de Gálvez, casada con el mariscal de campo Raimundo Capece Minutolo, hijo de los Príncipes de Canosa, pasa a residir a Nápoles. Don Miguel estaba exiliado en París, donde llegó a estar arrestado. La partición de la herencia entre los dos hermanos se hace, mediante apoderados, en 1821.

Finalmente Miguel de Gálvez es perdonado y regresa del exilio. Los múltiples viajes han ocasionado cuantiosas pérdidas, viéndose obligado don Miguel a “vender por pura necesidad los bienes libres que en aquellos puntos le correspondan, provenientes del señor don Antonio de Gálvez, su tío, que previno que pudiesen enajenarse por sus herederos teniendo necesidad para ello”, como declara en una escritura de 1822. Miguel de Gálvez hace referencia en los documentos a haber fallecido "mis tías María Josefa y María Rosa de Gálvez". 
¿Llegó a hacerse efectiva la venta? podemos ponerlo en duda, ya que del año 1838, el Diario de Madrid (2 de diciembre) publica una subasta de bienes ordenada por el Juez de Primera Instancia don Miguel María Durán en la que, para pago de acreedores, se venden una serie de fincas que pertenecieron a los Gálvez:

- Un lagar nombrado de Linares al partido de Campanillas, término de la villa de Almogía, retasado en la cantidad de 153,530 reales,
- Un cortijo nombrado del Pilar, en el partido del Arraijanal, término de la población de Torremolinos, valorado nuevamente en la suma de 76,350 reales.
- Otro cortijo llamado de Gálvez en las Rosas de Velez, en los partidos de Periana y la Viñuela, retasado en 69,930 reales.
- Una huerta nombrada la Quinta de los Ángeles ó de Don Matias, situada en la inmediación de Macharaviaya y su término, al partido del arroyo de Iberos, valorada en la cantidad de 34,187 reales 11 mrs. y un tercio.
- Una casa con su portal accesorio, sita en la calle del Muro de Santa Ana , ó callejuela de la Acequia de la ciudad de Málaga, número 33 de la manzana 83, retasada en 36.126.

miércoles, 23 de abril de 2014

Día dedicado a Bernardo de Gálvez

El pasado 22 de abril de 2014 la provincia de Málaga rindió homenaje a un ilustre macharatungo, don Bernardo de Gálvez, teniente general, primer conde de Gálvez y virrey de Nueva España. Por la mañana se presentó el retrato del general realizado por el pintor Carlos Montserrate y que aspira a figurar en el Congreso de los Estados Unidos, por su contribución a la independencia norteamericana. Es copia de un óleo atribuido a Maella, propiedad de la familia De Haya Gálvez.

Carlos Monserrate y su retrato de Bernardo de Gálvez.
Fotografía del diario La Opinión de Málaga
Por la tarde se descubrió la nueva escultura en bronce del virrey, donada por la Diputación Provincial de Málaga al municipio de Macharaviaya. El acto contó con la presencia del delegado del gobierno en Málaga, del presidente de la diputación provincial y del alcalde de Macharaviaya entre otras autoridades, así como el autor de la escultura, Jaime Pimentel.




domingo, 20 de abril de 2014

Ángel Gallardo

Tratamos hoy a un ilustre argentino, pero de ascendencia macharatunga: don Ángel Gallardo Lebrero. Reputado científico, que fue rector de la Universidad de Buenos Aires, director del Museo Nacional de Historia, catedrático de Ciencias Médicas, presidente del Consejo Nacional de Educación, embajador argentino en Italia, ministro de Relaciones Exteriores y doctor honoris causa en varias universidades europeas. 

Su bisabuelo Félix Antonio Gallardo Aragonés, natural de Macharaviaya y bautizado en su iglesia en 1766, era ahijado de Antonio de Gálvez, y su sobrino. Fue de esos macharatungos que obtuvieron empleos gracias a los famosos Gálvez. Fue Oficial de la Contaduría General del Ejército y Real Hacienda; casó el 26 de marzo de 1792 en Buenos Aires con Paula Planchón Illarradí. 

Fueron padres de José María Gallardo Planchón (Buenos Aires 1797-Montevideo, Uruguay 1841), comerciante y director del Banco de las Provincias Unidas del Río de la Plata, casado con Ángela Lebrero Castaño.

Padres a su vez del ministro Ángel Gallardo Lebrero, nacido en Buenos Aires el 19 de noviembre de 1867. 

Ángel Gallardo Lebrero, con uniforme diplomático
Coincidiendo con su etapa de Ministro de Relaciones Exteriores (entre 1922 y 1928), visitó España, y acudió a Macharaviaya, junto a su esposa y un hijo, a conocer la tierra de sus antepasados, el 13 de noviembre de 1927. En sus memorias ha dejado testimonio de la visita:
A unos 30 kilómetros de Málaga y después de pasar una estación cuyo nombre árabe no recuerdo se toma el cauce de un río constituido por cantos rodados que permiten el paso del automóvil y se remonta por ese cauce hasta llegar a la confluencia de dos afluentes. En el promontorio formado entre los dos afluentes está edificada la aldea de Macharaviaya, a la que se accede por un sendero empedrado muy pendiente y resbaloso. Se llega así a la calle principal sobre la cual da el costado de la iglesia, bastante importante, que tiene al frente una plazoleta. Penetramos en la iglesia y conversamos con el cura. Descubrimos allí que el gran hombre de Macharaviaya, y constructor de la iglesia, es don José de Gálvez y Gallardo, ministro de Indias de Carlos III... lo que le valió el título de marques de la Sonora. En los libros parroquiales encontré la partida de nacimiento de mi bisabuelo Félix Gallardo y de algunos de sus antecesores hasta mil seiscientos y tantos.
Don José de Gálvez era tío de don Félix y seguramente fue él quien lo envió a Buenos Aires como oficial de la Real Hacienda, pues protegía mucho a sus compatriotas. No solamente había construido la iglesia, sino una fábrica de naipes (hoy arruinada), a la que le había concedido el privilegio de fabricar todos los naipes destinados a América. Vimos la casa de don José de Gálvez, de altos y medio arruinada.
La iglesia es bastante amplia, del estilo de las iglesias de Buenos Aires construidas en el siglo XVIII. Tiene unos hermosos cuadros de la escuela sevillana. En la sacristía hay un retrato de don José de Gálvez y en la cripta de la iglesia vimos su tumba, así como la de su esposa y de muchos Gallardo. En la iglesia hay un escaño de la familia Gallardo con el nombre esculpido en el respaldo. También vimos muchos Gallardos vivos, viejos, jóvenes y niños. El Alcalde era Gallardo y Gallardo. En el tesoro de la iglesia hay magníficos ornamentos regalados por don José de Gálvez. Luis
(hijo de Ángel Gallardo) subió a la parte más alta del pueblo, de donde arrancaba una carretera de montaña que iba a Málaga y que fue construida por don José de Gálvez, como lo recuerda una columna que da los detalles de la construcción de esa carretera, hoy inutilizada, por estar cortada en varias partes. Macharaviaya está en completa decadencia. El alcalde me dijo que ha tenido unas 300 casas, mientras ahora solo alcanzan a 30 las habitadas. Todas las demás están arruinadas y de algunas solo subsisten los cimientos. Poco a poco se fue reuniendo todo el vecindario a nuestro alrededor y sacaron los muchachos varias fotografías de nuestros parientes desconocidos. A Peracha (mote familiar de la esposa de Ángel Gallardo) le interesó muchísimo esta visita y quería traerse el escaño de los Gallardo, pero no le fue posible vencer los escrúpulos del cura. Interesadísimos con esta extraña visita, regresamos a Málaga a almorzar.
Pasada esta visita, el ministro explicó al diario La Voz, de Córdoba, lo satisfecho que estaba con la documentación que había encontrado en la iglesia parroquial de Macharaviaya.
Al año siguiente, en 1928, cura-ecónomo de Macharaviaya, don Sebastián Rodríguez Fernández, escribe a Ángel Gallardo para solicitarle un donativo para las reparaciones de la cubierta de la iglesia; desconozco si recibió respuesta.

Ángel Gallardo, en el centro, en su visita Macharaviaya,
junto al alcalde Patricio Claros y otras autoridades (año 1927).
Fotografía cedida por la familia Ramos

De su matrimonio con Dalmira Cantilo Ortiz Basualdo, tuvo seis hijos: Ángel, Beatriz, María Teresa, Guillermo y Luis Gallardo Cantilo. 
Falleció en Buenos Aires el 13 de mayo de 1934.

Nota: A pesar de que Ángel Gallardo afirma en sus memorias que el alcalde era Gallardo Gallardo, en ese año en realidad era Patricio Claros Ramírez, con quien aparece en la fotografía.

Fuentes:
A. Gallardo Lebrero, Memorias de Ángel Gallardo.
J.L. Cabrera Ortiz, La Fundación de Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya.
L.R. Pérez Calvo y L.S. Pérez Colman, artículo "Los Ezeyza".

miércoles, 16 de abril de 2014

Antonio Losada

El guitarrista Antonio Losada Pérez nació en Benaque (pedanía de Macharaviaya) el 15 de septiembre de 1940. Su afición a la guitarra venía de su padre, Antonio el "Quintón", que tocaba la guitarra en las fiestas de verdiales. En épocas pasadas Benaque reunía un considerable número de "fiesteros" que tocaban y cantaban con maestría ese extraordinario patrimonio de nuestro folclore que son los verdiales. El Rufo, que fue el mejor violinista; Antonio Chucho, Paco Chucho, Paco Bastián, Ballesteros, El Rosco, El Calichi; Ana Cisneros, la hija de Diego, que cantaba extraordinariamente, etcétera.

Antonio Losada era, como hemos dicho, hijo de Antonio Losada y de Josefa Pérez.

Antonio Losada con La Niña de la Puebla

Como relata el blog Calle Ancha:
Antonio Losada se inicia en el acompañamiento al cante flamenco en la Peña Juan Breva de Málaga. Actuó en el Circo Price de Madrid y en varios Tablaos de Flamenco, al mismo tiempo que acompañó a un gran número de cantaores, sobre todo de Málaga, en diferentes peñas de la provincia, grabaciones y festivales.

El 16 de marzo de 2013 falleció este extraordinario guitarrista. 

Recibió un homenaje póstumo el 22 de marzo de 2014, en el Centro Cultural Provincial de la Diputación Provincial de Málaga, que contó con la participación de la Diputación Provincial, los Ayuntamientos de Macharaviaya y Málaga, la Universidad, la Federación Malagueña de Peñas, etc. Y al que asistieron su viuda, Concepción Villalba Díaz y familiares.

Una Peña Flamenca con su nombre ha sido inaugurada en el municipio de Macharaviaya, el 1 de marzo de 2014. Enlace

Fotografía: Ayuntamiento de Macharaviaya

Hemos encontrado un vídeo de homenaje a Antonio Losada que contiene numerosas imágenes: Youtube

sábado, 12 de abril de 2014

José de Robles y Postigo

Además de los célebres Gálvez y de Salvador Rueda, de los que también nos ocuparemos, hay otros personajes menos conocidos y que forman parte de la historia de Macharaviaya. Incluiremos tanto los naturales del municipio, como los que se han afincado en él, o los descendientes de familias macharatungas.  Comenzamos con don José de Robles y Postigo, con los datos que nos han facilitado los descendientes de la familia Robles-Postigo.

José Robles Postigo nació en Macharaviaya en 1826. Era hijo de José Robles Marfil (natural de Vélez-Málaga) y de Bernarda Postigo Sánchez (natural de Macharaviaya). Hermano de Enrique, Juan, María y Clara Robles Postigo.

Estudió en Málaga y fue condiscípulo y gran amigo de Antonio Cánovas del Castillo, luego primer ministro de España. En esos años estudiantiles José Robles, Antonio Cánovas del Castillo y Maximino Carrillo de Albornoz ponen en marcha una revista literaria denominada La Joven Málaga, de la que editan 9 números. Pepe Robles, como es llamado por sus amigos, traduce del francés y adapta varias obras de teatro. Cánovas dedicará a José Robles su primer libro: La campana de Huesca.

Don José de Robles y Postigo
Profesionalmente fue visitador de la Renta del Tábaco (una especie de funcionario del erario público). Estuvo destinado en Huesca. Luego residió en Madrid, donde participó en la conspiración liberal del general O´Donnell, y en premio fue hecho comandante y pasará al cuerpo de intendencia. Está presente en la guerra de Marruecos de 1859. En 1867 alcanza el máximo grado al que llegará: Subintendente, y es destinado en Granada. Ciudad en la que participó en una conspiración contra la monarquía que desembocó en la Primera República.

De su matrimonio con Pilar Nisarre Martínez, natural de Madrid, tuvo los siguientes hijos:

Hijos:
  1. José Robles Nisarre. Ingeniero agrónomo y alto funcionario del Ministerio de Agricultura. Casado con Concha Díaz Méndez de Sotomayor.
  2. Eduardo Robles Nisarre. Casado con su prima Elvira Robles Pérez.
  3. Obdulia Robles Nisarre, se casa con el diputado Francisco de Asís Pacheco Montoro. 
  4. Leopoldo Robles Nisarre. Médico del Ayuntamiento de Madrid y casado con Manuela Romero Robledo, hija del político de Antequera Francisco Romero Robledo.
  5. Pilar Robles Nisarre. Casada con el militar Antonio Goróstegui, gobernador de Ávila.
  6. Adela Robles Nisarre. Casada con Manuel Diaz, médico.
  7. Enrique Robles Nisarre. Magistrado del Tribunal Supremo. Casado Cristina Sanz Peray, hija del marqués de Puerto Rico.
En sus últimos años compagina su actividad profesional con el contacto con su pueblo natal, donde fue presidente de la Junta de Patronos de las Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya, y realizó la reforma de sus estatutos.

José de Robles y Postigo falleció en Málaga, en su casa de calle Peligros (hoy Trinidad Grund), en 1872, con menos de 50 años de edad.

José Robles Nisarre

Adela Robles Nisarre

Pilar Robles Nisarre

Leopoldo Robles Nisarre

Fotografías extráidas de la web Robles Macharaviaya