Portada: Macharaviaya sobre 1920. Foto: Bancroft Library OAC California

jueves, 26 de febrero de 2026

Los benefactores de la escuela

La Fundación de Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya, por el rey don Carlos III, fue la culminación del proyecto de don José de Gálvez y Gallardo para la educación de los niños y niñas macharatungos. El ensayo de esta interesante fundación fue una escuela que ya funcionaban antes de 1776, costeada por el citado marqués de Sonora, y que tenía por maestros a don José Aponte y a doña Ana de Rueda.

E incluso ya se contempla la evaluación de los méritos de los alumnos por parte de una junta formada por las autoridades locales. Don Miguel de Gálvez y Gallardo ideó que los parientes y vecinos de Macharaviaya con buena situación económica donaran una cuota anual, también los ausentes, y que también se sumaran otros personajes que tenían amistad o debían gratitud a los Gálvez.


Esta es la relación de benefactores de la escuela que citamos con los cargos que tenían en ese momento y/o con los que luego alcanzaron:

Don Miguel de Gálvez [y Gallardo], jurista y embajador.
Don José de Gálvez [y Gallardo], ministro de Indias.
Don Matías de Gálvez [y Gallardo], virrey de Nueva España,
Don Antonio de Gálvez [y Gallardo], comandante de la bahía de Cádiz.
Don Bernardo de Gálvez [y Madrid], quien sería virrey de Nueva España.
Don Martín de Aragonés, casado con Josefa de Gálvez Sánchez,  prima de los Gálvez.
Don Pedro de Burgos, quizás el famoso párroco de Macharaviaya, amigo de los Gálvez.
Don Clemente de Cabrera [y Peinado], primo y apoderado de los Gálvez, regidor perpetuo de Vélez-Málaga.
Don Fernando de Cabrera [y Peinado], primo de los Gálvez, alguacil mayor de la Visita al Virreinato del Perú, luego corregidor de Quispicanchi (Perú).
Don José [Manuel] Carrión [y Marfil], obispo de Trujillo (Perú).
Don Francisco Fernández de Córdoba [y Zayas], oficial del Despacho Universal de Indias, sobrino de Ana de Zayas, 2ª esposa de Matías de Gálvez.
Don Vicente de Gálvez [y Valenzuela], gobernador de Huarochiri (Perú), luego presidente de la Real Audiencia y capitán general de Charcas (hoy Bolivia). 
Don Juan González de Porras, interventor de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya.
Don Bernardo de Madrid [y Ortiz], fue administrador general de Alcabalas y Barlovento de Guatemala.
Don José de Madrid [y Ortiz], interventor de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya. Posteriormente sucedería a Miguel de Gálvez como presidente de la fundación de Escuelas y Banco Agricola.
Don Juan Martín Rubio, acaudalado propietario y prestamista.
Don Francisco Melgar [y Hurtado], comerciante y propietario de varios lagares, luego consiliario en el Consulado Marítimo Terrestre de Málaga.
Don Juan Navarro Madrid, contador de la Visita General al virreinato del Perú, y director general de la Real Aduana de México.
Don Bartolomé Ortega Montenegro, pariente de los Gálvez, presidente de la Casa de Contratación de Cádiz.
Don José Pellerano [y Cabrera], pariente de los Gálvez, fue administrador general de la Renta del Tabaco de México.
Don Antonio Boeto, subdelegado de la Visita General al virreinato del Perú; luego gobernador de Huacavélica (Perú), y posteriormente regente de la Real Audiencia de Charcas (hoy Bolivia).
Don José de Cartas [y Tejerina], pronto nombrado teniente de gobernador y auditor de la provincia de Cumaná (Venezuela), posteriormente asesor y auditor en la Capitanía General de Cuba.
Don Félix Solecio [Buraggi], director de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya,
Don Juan del Barrio y Valle, director general de Tabacos de Guatemala.
Don Juan Manuel Carrión.
Don José de Cuesta Ibáñez, contador de la Real Aduana de Cartagena de Indias (hoy Colombia).
Don Francisco Díez de Medina, oidor de la Real Audiencia de Santiago de Chile.
Don Juan María de Gálvez [y Montes de Oca], secretario de cámara del virrey del Perú, luego gobernador de Lima (Perú).
Don Pablo de Ortega, capitán de milicias, luego alcalde mayor de Villa Alta, en Oaxaca (México). 
Don Francisco Ortega y Monroy, capitán de infantería, comandante del Resguardo de la Aduana de Montevideo (hoy Uruguay). 
Don Pedro de Ortega y Monroy, administrador general de Aduanas de Málaga y regidor perpetuo de esta ciudad.
Don José Portillo Gálvez, (sic), asesor del virrey del Perú, luego regente de la Real Audiencia de Cuzco (Perú). 
Don Francisco de Paula Sanz [y Espinosa de los Monteros], director de la Renta del Tabaco en Río de la Plata, y más adelante intendente gobernador de las ciudades de Buenos Aires (hoy Argentina) y Potosí (hoy Bolivia).
Don Martín de Sotomayor, presbítero, luego vicario general de Asunción (hoy Paraguay).
Don Carlos de Quevedo [de la Torre], militar, auditor de la Tesorería Real en Comayagua (hoy Honduras).
Don Joaquín [de] Aliercomerciante de Cádiz.
Don Bartolomé Benítez Gálvez, administrador de la Fábrica de Tabacos de La Habana (Cuba).
Don Manuel Cabrera [y García del Postigo], primo de los Gálvez, administrador de Alcabalas de San Francisco de Coahuila (México).
Don José de Castro [Arauz], alférez de fragata, destinado en la contaduría de Venezuela.
Don Silvestre Díaz [de la Vega], director general de la Renta del Tabaco en Nueva España.
Don Juan Ferrón, vista de la Real Aduana de Cádiz.
Don Leandro Jiménez.
Don Antonio de Gálvez, quizás Antonio de Gálvez Roca, vecino pudiente que habitaba en Benajarafe.
Don Pedro D[ionisio de] Gálvez [y Alba], contador de la visita general al virreinato del Perú, y contador mayor del Tribunal y Audiencia Real de Lima.
Don Miguel González [de] Rueda, fue agregado en Nueva Orleans y en Yucatán, en el virreinato de Nueva España (hoy EE.UU. y México, respectivamente).
Don Manuel de Herediaposiblemente Manuel de Heredia y Pimentel, capitán de milicias destinado en Santo Domingo (hoy República Dominicana).
Don José Jiménez [y Navia]contador de la Real Hacienda de Maracaibo (hoy Venezuela).
Don Antonio López Quintanaregente de la Real Audiencia de Caracas (hoy Venezuela).
Don Esteban Miguel Macías, comerciante de Cádiz.
Don José Martín, puede tratarse de José Martín Escaño, hijo del antes citado Juan Martín Rubio, propietario y prestamista como su padre.
Don Fernando Mauleón [y Refojos], contador del puerto de La Guaira (Venezuela), luego de Santo Domingo (hoy Rep. Dominicana) y de Valladolid de Michoacan (hoy México).
Don José Montero [Gálvez], pariente de los Gálvez, luego administrador de alcabalas de Tepeaca (México).
Don Francisco Moreno [Gallardo], administrador de rentas en México.
Don Salvador Navarro [y Madrid], corregidor de la Villa de los Valles (México).
Don Antonio Ocaña.
Don José Ordóñez.
Don Juan de Ordóñez [Ruiz], contador del Tribunal de Cuentas de la ciudad de México.
Don Ramón de Posada [y Soto]fiscal de la Real Hacienda en Nueva España.
Don José del Rincón, director general de la Pólvora y posteriormente administrador del Hospital de Naturales de México.
Don Juan de la Riva [Agüero], contador general de tributos de México.
Don Juan C[ampos] de Robles, rico terrateniente, antepasado de los marqueses de Iznate.
Don Manuel del Sello Somosa, alcalde mayor de Guanajuato (México).
Don Juan Torres [y Navarro], tesorero de la Real Hacienda en Acapulco (México).
Don Rafael de Torres [y Navarro], oficial de la alcabala, luego contador mayor del Tribunal de Cuentas de México.
Don Manuel Varela.
Don Alonso Vélez.
Don Pedro Vélez, general, corregidor de Quispicanchi (Perú).
Don Andrés Julián [de] Viana [Valle], escribano mayor de rentas de Cádiz.
Don Juan Villanueva [y Picó], comerciante, luego administrador de la Plata en Cartagena de Indias (hoy Colombia). 

En resumen la relación de benefactores de la escuela nos permite a la vez una auténtica radiografía del llamado clan Gálvez: sus incondicionales, sus allegados favorecidos con cargos públicos, sus parientes y amigos.


sábado, 31 de enero de 2026

Entierro de Antonio de Gálvez

Una escritura impresionante, conservada en Madrid, narra el austero entierro de don Antonio de Gálvez y Gallardo, comandante de los Reales Ejércitos:

"Estando en el monasterio y parroquia de San Martín, Orden de San Benito de esta villa de Madrid, a treinta de diciembre de mil setecientos noventa y dos. Hallándonos en la bóveda del Santísimo Cristo de los Milagros, sita en la iglesia de dicha parroquia, el señor don José Cabrera y Ramírez, vecino de la ciudad de Málaga y residente en esta Corte, marido y conjunta persona de la señora doña María Rosa Antonia de Gálvez Ramírez de Velasco, hija adoptiva de los señores don Antonio de Gálvez, difunto, coronel que fue de los Reales Ejércitos, caballero pensionado de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos Tercero, y de doña Mariana Ramírez de Velasco, su viuda, vecina de dicha ciudad; ante mi el escribano de Su Majestad y testigos, siendo la hora de las seis de la noche de este día, entregó al Rvmo. Padre Fray Íñigo Mendieta, abad y cura propio del citado monasterio y parroquial de San Martín, el cuerpo cadáver del nominado señor don Antonio de Gálvez, su padre político, que falleció ayer en veintinueve del corriente entre once y doce de su mañana, a quien doy fe conozco por haberle tratado en vida, el cual se halla vestido con su uniforme, casaca y calzón de terciopelo de algodón azul, chupa y vuelta encarnada, guarnecida ésta y aquella con galón de oro ancho mosquetero, botón correspondiente y en dichas vueltas tres órdenes de galón de oro angosto, sombrero con galón de lo mismo y escarapela encarnada, su peluquín, guantes de hilo blanco, calcetas de lo mismo, zapatos de cordobán, hebillas y charretas de metal dorado y en un ojal de la casaca una cinta de donde pendía la cruz de su orden, y puesto en una caja ataúd cubierta de sayalete de Ntro. Seráfico Padre San Francisco, guarnecida con galoncillo color dorado y claveteada con tachuelas doradas, con una cerradura y su llave, la que quedó en poder del enunciado reverendo padre, quien se encargó de dicho cadáver..."

Firman como testigos don José Nieto Aguado, don Manuel Peñarrocha y Fernando Andrés, residentes en esta corte. El notario recoge que se devuelve a don José Cabrera el sombrero del difunto "por no acomodarse dentro de la caja".

Firma la escritura Fray Íñigo Mendieta y el escribano Lorenzo Menéndez y García. 

Antonio de Gálvez y Gallardo,
Archivo Díaz de Escovar/Fundación Unicaja

Aunque por el contenido de la escritura el entierro parecía que iba a ser provisional, el cadáver permaneció en dicha iglesia, porque en 1799 en un testamento de su hija María Rosa de Gálvez, indica que si fallece en Madrid sea enterrada en la iglesia de San Martín, junto a su padre, y si fallece en Málaga, en el convento de San Francisco el Grande junto a su madre.

La iglesia y convento de San Martín de Madrid fue demolida en 1809 por orden de José Bonaparte.

Desaparecida iglesia de San Martín de Madrid




martes, 27 de enero de 2026

Juan Martín Gómez, militar macharatungo

El 1 de mayo de 1831 nació en Macharaviaya el niño Juan Martín Gómez, y fue bautizado el 21 siguiente. Era hijo de Antonio Martín Sánchez y de Josefa Gómez Martín; abuelos paternos: José Martín Escaño y Antonia Sánchez Arias; y maternos: José Gómez Aragonés y Ana María Martín-Rubio Escaño,  todos naturales de Macharaviaya. Fueron sus padrinos los hermanos José y María Martín, y testigos Francisco Cabrera y Miguel Aponte.

Descendía de varias de las familias más ilustres de Macharaviaya, por ejemplo los Martín o Martín Rubio, por líneas paterna y materna, descendientes del famoso prestamista del siglo XVIII Juan Martín Rubio y afincados en Santillán, Los Rubios (lugar al que dan nombre), Macharaviaya, Benagalbón, etc. Y los Sánchez o Sánchez-Guerrero, que habían obtenido reconocimiento de hidalguía ante el Ayuntamiento de Macharaviaya, mediante pleito en la Real Chancillería de Granada en el siglo XVIII.

Juan Martín Gómez entró en el ejército como quinto en Málaga, de donde pasó al regimiento de infantería de Soria, con destino en Cataluña y Valencia. Tuvo múltiples destinos en Andalucía, Marruecos, Melilla, Baleares, Navarra. Pasando por el regimiento de infantería de la Reina, y finalizando en el regimiento de Pavía.

Sería muy largo enumerar toda su carrera militar, solo destacar que combatió en la guerra de África de 1859-1860, donde participó en las batallas de Tetuán y Wad-Ras, a las órdenes del general O´Donnell. También combatió la insurrección republicana de Barcelona de 1869. En 1871 estuvo en la defensa de Melilla contra las cabilas rifeñas. Y luchó en diversas batallas contra los carlistas.

Batalla de Tetuán, óleo de Vicente Palmaroli.
Museo del Ejército, Toledo


Alcanzó el grado de teniente coronel, siendo comandante del regimiento de Pavía y fiscal del mismo. Recibió cruz y placa de la Real Orden de San Hermenegildo, benemérito de la Patria, medalla de África, dos cruces rojas al Mérito Militar, cruz blanca al Mérito Militar, medalla de Alfonso XII con el pasador de Pamplona, y medalla de la guerra civil de 1873-1874 con el pasador de Valencia.

En 1867 contrajo matrimonio con María Ferrer y Cabot, natural de Palma de Mallorca.

El teniente coronel Juan Martín Gómez falleció en Sevilla, donde estaba destinado, el 22 de febrero de 1886.

Escritura de Juan Martín Gómez

miércoles, 22 de octubre de 2025

Cuando en Macharaviaya se crió la cochinilla

Hubo un producto en América más preciado que el oro y la plata: la cochinilla de Nueva España o grana cochinilla. Un insecto parásito del nopal o chumbera, que produce el ácido carmínico, un colorante de un intenso color rojo que pronto se vio que superaba en intensidad y duración a los tintes que se usaban en Europa.


El tinte lo conocían ya los pueblos indígenas prehispánicos, y en 1523 Hernán Cortés informó del mismo al soberano español, Carlos V. El primer envío documentado de muestras del colorante a España se realizó en 1526. Haciéndose envíos masivos desde mediados del siglo XVI.

La Corona española intentó mantener el monopolio de la producción restringido al virreinato de Nueva España, prohibiendo la importación de insectos vivos y organizando los criaderos.

No fue hasta el siglo XIX en el que se instalaron criaderos de cochinillas en España por dos motivos: los conflictos independentistas en América habían disminuido la producción, y comenzaban a competir otros países que se habían hecho con los insectos.

Entre 1820 y 1830 se instalaron los primeros criaderos de cochinillas en Canarias y en Málaga.


Fue el Consulado Marítimo y Terrestre, que tan vinculado estuvo a los Gálvez, el encargado de aplicar las Reales Órdenes para la crianza de la grana cochinilla en Málaga. En concreto se intalaron ocho criaderos particulares en Málaga, uno en Vélez-Málaga y nueve en Macharaviaya, según informa la Guía Mercantil de España de 1829.


Aunque los tintes artificiales amenazaron, ya en el siglo XX, con acabar con el uso de la cochinilla, se mantiene aún presente como colorante en numerosos productos, incluidos los alimenticios.

Ilustraciones: manuscrito de José Antonio de Alzate (1777) Memoria sobre la naturaleza y cultivo de la grana cochinilla (1777). Archivo General de la Nación de México.

miércoles, 8 de octubre de 2025

El secretario de Miguel de Gálvez

Fueron numerosos los oriundos de Vélez-Málaga que gravitaron en la órbita de los Gálvez, recibiendo empleos y favores.

Miguel y José de Gálvez, detalle
del retrato conservado en la Sociedad
Económica de Amigos del País de Málaga

Hoy traemos a un fiel colaborador cuyo expediente personal se conserva en el Archivo Histórico Nacional: el veleño don Francisco Miguel Ibáñez.

Fue colocado como amanuense en la Secretaría del Despacho Universal de Indias, a las órdenes de don José de Gálvez, ministro de Indias, donde estuvo empleado durante ocho años. Al ser enviado don Miguel de Gálvez como embajador a Berlín, por Real Orden de 19 de julio de 1786, se decidió que Francisco Miguel Ibáñez lo acompañara como secretario personal. Ya debía serlo con anterioridad pues en 1788 Miguel de Gálvez afirma en un escrito que lo tiene como amanuense y secretario desde hace quince años.

Posteriormente acompaña también a Rusia a Miguel de Gálvez, nombrado embajador en San Petersburgo. Ambos llegan en mayo de 1788. Y en enero de 1789 Francisco Miguel Ibáñez es nombrado, a petición del propio Gálvez, como secretario interino de la embajada.

Acuarela representando la ciudad de San Petersburgo (Rusia)

En enero de 1790 Miguel de Gálvez pide a Madrid un aumento de sueldo para su secretario, que tiene "alteradas la salud y la vista" y necesita poder costear un coche de cuatro caballos para desplazarse, por el rigor del clima, y no puede pagarlo, y además “no me parece decente que el Secretario del Ministerio de España se presente con menos decencia que todos los demás de testas coronadas”.

A su vez, la esposa de Ibáñez, doña Rafaela Rodríguez Queipo "del estado noble", residente en Madrid, expone que al marcharse su marido a Berlín con don Miguel de Gálvez, le asignó 200 ducados anuales, con los que no tienen dinero suficiente para mantenerse ella y su madre, e Ibáñez debe mantener también a su propia madre, por lo que tiene que "coser y bordar para hacer más tolerable su miserable situación". Afirma asimismo que su esposo "ha contraído algunos achaques por lo rígido del clima y su mucho trabajo, y por gratitud y respeto al Sr. Gálvez no se atreve a separarse de su lado". Por todo ello solicita que se traiga a su marido de vuelta.

En abril de ese mismo año se ordena que Francisco Miguel Ibáñez vuelva de San Petersburgo. Se le conceden 12.000 reales para el viaje y se le mantienen los 6.000 reales anuales hasta nuevo destino. Cosa que no pareció suceder. Pues presentó diversas instancias solicitando un nuevo empleo, por ejemplo en 1800 y 1801, y alegando que el pago de su sueldo costaba a las arcas públicas, sin que constara respuesta.

Fuente: A.H.N., Estado, 3418, expte. 1.

jueves, 21 de agosto de 2025

El traductor de Los Tres Mosqueteros

El investigador Jorge González ha encontrado, en el Archivo Histórico Provincial de Málaga, un interesante documento de un descendiente de la familia Cabrera de Macharaviaya que desconocíamos: el capitán Antonio Benigno Cabrera. Cuya genealogía y vida he podido reconstruir parcialmente, gracias a este hallazgo.

Archivo Histórico Provincial de Málaga

Para ubicarlo diremos que su bisabuelo era Clemente de Cabrera y Peinado, primo y apoderado de los Gálvez. Su abuelo, Fernando de Cabrera y Ramírez nació en Macharaviaya; uno de sus tíos-abuelos, Francisco de Cabrera y Ramírez, acompañó al general Bernardo de Gálvez en la toma de Panzacola; y otro, José de Cabrera y Ramírez, fue el esposo de la dramaturga y poeta María Rosa de Gálvez.

Antonio Benigno nació en Málaga, era hijo del coronel Antonio Cabrera y Bracho, director de Provisiones de Málaga, y de Tomasa Just y Ortiz, nacida en Alcoy (Alicante). Nació como hijo natural, siendo bautizado en 1813 en la iglesia malagueña de los Santos Mártires. Sería legitimado posteriormente por su padre, que ya figuraba en su bautismo.

En 1840 encontramos a Antonio Benigno Cabrera en Madrid como cadete de la Guardia Real en la partida de nacimiento de su hija Elvira María Cabrera Perona, habida de su matrimonio con la madrileña María Vicenta Perona. Debió licenciarse pronto del Ejército, pues en 1849 ya firma como capitán retirado.

Pues bien, nuestro personaje fue el primer traductor en España (o uno de los primeros traductores, pues hubo varias ediciones simultáneas) de la célebre novela Los Tres Mosqueteros, de Alejandro Dumas. Y fue al mismo tiempo su editor e impresor, en una edición ilustrada y lujosamente encuadernada, realizada en Málaga, que se comercializó por toda España en 1845, al año siguiente de su aparición en Francia.

La edición malagueña de
Los Tres Mosqueteros

Este trabajo recibió los mejores elogios: "la traducción es tan exacta, su estilo tan elegante, su dicción tan pura, que el original nada ha perdido en manos del acreditado traductor. La impresión es limpia y correcta" (El Domine Lucas, enciclopedia pintoresca universal).

Ilustración de Los Tres Mosqueteros,
edición de Cabrera y Laffore (1945)

Hemos de explicar la actividad (quizás no amplia en el tiempo pero sí completa) de Cabrera en torno al libro y la prensa, como traductor, escritor, editor, impresor y librero, con un comercio que tuvo su ubicación en la malagueña calle Granada, bajo el título de imprenta y librería de los Sres. Cabrera y Laffore (quien podemos vincular con el comerciante Bartolomé Laffore, segundo marido de Ana Garín Gálvez, que había sido viuda de Antonio Campos y madre del primer marqués de Iznate). 

Cabrera y Laffore también se publicitaba como Comisión General de Librería y se inauguró en 1844.

La imprenta publicó también periódicos y semanarios como El Rubí “periódico triste-alegre de literatura, ciencias, artes y teatros”, del que Cabrera fue autor de gran número de textos; La Amenidad, etc.

Periódico La Amenidad

En 1846 Cabrera tradujo Veinte años después, la continuación de Los Tres Mosqueteros, y la publicó en su imprenta, llamada ya de Antonio Benigno Cabrera. También tradujo del francés Memorias de un ángel de Emmanuel González, El paje holandés de M. Carlos Ledhuy, etc.

Poco después el negocio fue traspasado a José del Rosal. 

En 1854 Antonio Benigno Cabrera se encuentra en Madrid cuando se produce la revolución liberal encabezada por el general O´Donnell o Vicalvarada. Cabrera participa en la toma del edificio del gobierno el 17 de julio. En noviembre, la reina Isabel II le concede su readmisión en el ejército con el grado de comandante.

Pero Antonio Benigno Cabrera continuó su labor como traductor, por ejemplo de Los siete besos de Buckhingam de Emmanuel González (1851).

Y como escritor, Cabrera fue autor, junto a Romualdo de la Fuente, de la obra de teatro El triunfo del pueblo libre en 1820, que recrea el pronunciamiento de Riego que obligó a Fernando VII a restaurar la Constitución de 1812 y dio inicio al Trienio Liberal. Esta obra fue estrenada en el teatro Variedades de Madrid el 5 de enero de 1856. La firmó con su apellido completo: "Antonio Benigno de Cabrera".

En su vida personal Antonio Benigno heredó de su tío-abuelo, Clemente de Cabrera y Ramírez, regidor perpetuo de Vélez-Málaga, una casa en Vélez y también un cortijo en Benajarafe, localidad que, sin pertenecer administrativamente a Macharaviaya, sí se consideraba dentro de su área de influencia religiosa, cultural e incluso fiscal (lo que venimos llamando "la Gran Macharaviaya"). Este cortijo, plantado de viñas, estaba gravado con un censo en favor de la catedral de Málaga y con la memoria de una misa anual que debía oficiar el cura-beneficiado de Macharaviaya. También heredó dos almacenes en Cádiz, que debían estar vinculados a la estancia en esta ciudad de su bisabuelo, Clemente de Cabrera, como vista de la Real Aduana de Cádiz. Estos bienes fueron vendidos.

La hija de Antonio Benigno Cabrera, Elvira Cabrera Perona, falleció en Filipinas, por el empleo de su esposo Francisco Ripoll en estas islas. Su nieto, Rafael Ripoll y Cabrera, general de brigada, fue alcalde de Gandía y gobernador civil de Valencia.

Fuentes: Archivo Histórico Provincial de Málaga, Leg. P-5119.
Boletín Bibliográfico, español y estranjero, 1 de abril de 1844.
González Rodríguez, Araceli, "La prensa en Málaga en el siglo XIX", Péndulo.

miércoles, 13 de agosto de 2025

Un esclavo de Antonio de Gálvez

El historiador Luis Robles ha localizado un interesante documento en el Archivo Histórico Provincial de Málaga. Se trata de una escritura fechada en Málaga, el 22 de agosto de 1774 en la que Antonio de Gálvez, el menor de los hermanos Gálvez Gallardo, entonces visitador de Rentas (en Málaga) del Reino de Granada, otorga la libertad al esclavo Manuel José Santa María.

Dicho esclavo lo había comprado Antonio de Gálvez en 1763 a don José Pizarro y Eslava, quien fue regidor perpetuo de la ciudad de Málaga, y representó en diversas ocasiones a esta villa en la Corte.

Don Antonio de Gálvez y Gallardo,
Panteón de los Gálvez (Macharaviaya)

Sin embargo Antonio de Gálvez pone tres condiciones al esclavo para liberarlo:

1º) Que no hará cosa "contra nuestra Santa Religion Católica".

2º) Que no se casará con ninguna mujer descendiente de Macharaviaya o de Benaque.

3º) Que continuará usando su apellido sin adoptar otro. Antonio de Gálvez prohibe explicitamente que Manuel José o sus descendientes puedan adoptar los apellidos "Gálvez, Madrid, García, Cabrera y Gallardo, que se le prohíve por ningún caso ni motibo pueda usar, vaxo dicha pena de bolber a quedar esclavo".

Con ello evitaba la costumbre de que muchos siervos o conversos adoptaran los nombres de sus amos o de familias conocidas.

Firmaron como testigos don Antonio Carrillo, don Francisco de León y Juan Salinas Muñoz, vecinos de la ciudad de Málaga.

Óleo representando a un sirviente
(siglo XVIII-XIX)

Firma de Antonio de Gálvez