Una escritura impresionante, conservada en Madrid, narra el austero entierro de don Antonio de Gálvez y Gallardo, comandante de los Reales Ejércitos:
"Estando en el monasterio y parroquia de San Martín, Orden de San Benito de esta villa de Madrid, a treinta de diciembre de mil setecientos noventa y dos. Hallándonos en la bóveda del Santísimo Cristo de los Milagros, sita en la iglesia de dicha parroquia, el señor don José Cabrera y Ramírez, vecino de la ciudad de Málaga y residente en esta Corte, marido y conjunta persona de la señora doña María Rosa Antonia de Gálvez Ramírez de Velasco, hija adoptiva de los señores don Antonio de Gálvez, difunto, coronel que fue de los Reales Ejércitos, caballero pensionado de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos Tercero, y de doña Mariana Ramírez de Velasco, su viuda, vecina de dicha ciudad; ante mi el escribano de Su Majestad y testigos, siendo la hora de las seis de la noche de este día, entregó al Rvmo. Padre Fray Íñigo Mendieta, abad y cura propio del citado monasterio y parroquial de San Martín, el cuerpo cadáver del nominado señor don Antonio de Gálvez, su padre político, que falleció ayer en veintinueve del corriente entre once y doce de su mañana, a quien doy fe conozco por haberle tratado en vida, el cual se halla vestido con su uniforme, casaca y calzón de terciopelo de algodón azul, chupa y vuelta encarnada, guarnecida ésta y aquella con galón de oro ancho mosquetero, botón correspondiente y en dichas vueltas tres órdenes de galón de oro angosto, sombrero con galón de lo mismo y escarapela encarnada, su peluquín, guantes de hilo blanco, calcetas de lo mismo, zapatos de cordobán, hebillas y charretas de metal dorado y en un ojal de la casaca una cinta de donde pendía la cruz de su orden, y puesto en una caja ataúd cubierta de sayalete de Ntro. Seráfico Padre San Francisco, guarnecida con galoncillo color dorado y claveteada con tachuelas doradas, con una cerradura y su llave, la que quedó en poder del enunciado reverendo padre, quien se encargó de dicho cadáver..."
Firman como testigos don José Nieto Aguado, don Manuel Peñarrocha y Fernando Andrés, residentes en esta corte. El notario recoge que se devuelve a don José Cabrera el sombrero del difunto "por no acomodarse dentro de la caja".
Firma la escritura Fray Íñigo Mendieta y el escribano Lorenzo Menéndez y García.
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| Antonio de Gálvez y Gallardo, Archivo Díaz de Escovar/Fundación Unicaja |
Aunque por el contenido de la escritura el entierro parecía que iba a ser provisional, el cadáver permaneció en dicha iglesia, porque en 1799 en un testamento de su hija María Rosa de Gálvez, indica que si fallece en Madrid sea enterrada en la iglesia de San Martín, junto a su padre, y si fallece en Málaga, en el convento de San Francisco el Grande junto a su madre.
La iglesia y convento de San Martín de Madrid fue demolida en 1809 por orden de José Bonaparte.
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| Desaparecida iglesia de San Martín de Madrid |


















