Portada: Macharaviaya sobre 1920. Foto: Bancroft Library OAC California

sábado, 7 de noviembre de 2026

Pintura del siglo XVIII

 La galería Conalghi participará en FERIARTE, en Madrid, del 21 al 29 de noviembre, y entre otras obras presentará este espléndido que representa a don José de León y Pizarro, regente y presidente de la Real Audiencia de Quito, arrodillado presentando el reino de Quito al monarca Carlos III. A la derecha, junto al trono, con casaca marrón, vemos a don José de Gálvez, ministro de Indias.

La obra, un óleo sobre cobre de 1784, fue pintada por José Cortés de Alcocer, y regalada por la ciudad de Quito a León y Pizarro, en manos de cuyos descendientes ha permanecido hasta ahora.

martes, 27 de octubre de 2026

Necrológica de María Josefa de Gálvez

Reproducimos por su indudable interés la necrológica de doña María Josefa de Gálvez y Valenzuela, II marquesa de Sonora y condesa consorte de Castroterreño. Publicada en la Gaceta de Madrid, nº 93, del martes 5 de agosto de 1817, páginas 827–828.

Hija única de don José de Gálvez, I marqués de Sonora y Secretario del Despacho Universal de Indias, su necrológica nos narra los peligros que pasó durante la Guerra de la Independencia, y  conocemos así su valor, digna de la estirpe de valientes a la que pertenecía.

"El dia 29 de Mayo falleció en esta corte de edad de 40 años y medio la Excma. Sra. Doña María Josefa de Gálvez y Valenzuela, marquesa de Sonora, condesa de Castroterreño, dama noble de la Real orden de la Reina María Luisa, y secretaria de la junta unida de Damas á la sociedad patriótica. Cultivado con el mayor esmero su extraordinario talento por el zelo de sus virtuosos padres, y las luces de los mejores maestros que al mismo tiempo dirigieron con acierto sus inclinaciones benéficas, adquirió desde luego en sus tiernos años conocimientos nada vulgares de las humanidades, de las ciencias exactas y de las lenguas vivas; perfeccionándose al mismo tiempo en los que debian adornar en qualquiera fortuna a las de su clase y condicion. Correspondiendo a estos principios perteneció a todas las sociedades caritativas que se formaron en su tiempo, y fue el alma de ellas por sus luces y actividad: dotada de un corazon grande y generoso, desplegó toda su energía y heredado patriotismo en el trastorno que sufrió la nacion por el cautiverio de su amado REY, durante el qual sacrificó sus cuantiosos caudales para mantener correspondencias útiles y arriesgadas con los gefes de nuestros exércitos, y para dar evasion a centenares de prisioneros, que habilitados de todas prendas y de algun dinero volvieron a militar y a vencer bajo las banderas de la patria. En el seno mismo de la cautividad atizaba el fuego de nuestra insurreccion, correspondiendo así a las santas obligaciones que la imponian el gran Ministro que la dió el ser, y su ilustre descendencia de los Cisneros y Liñanes, nombres tan respetables en nuestros fastos. Padeció por tan noble causa una dura prision en el convento de la Concepcion Francisca de esta villa, al cual fue conducida entre bayonetas por los satélites del usurpador, que con la cruel idea de arredrarla la apearon en la plazuela de la Cebada, a la vista misma del suplicio que se habia alzado entonces para inmolar otras víctimas de la patria. Libre despues de muchos meses vió por fin coronados sus esfuerzos en el triunfo de la nacion sobre las ruinas del tirano, y en el regreso del suspirado Monarca. Entonces desahogó con nuevo ardor sus represados sentimientos, contribuyendo a la formacion de una compañía de señoras, que bajo el nombre de Fernando VII, se obligaron á surtir el exército de vestuario, por medio de cuantiosos donativos y de las labores de sus manos. En estas dignas ocupaciones la cogió una larga y penosa enfermedad que la robó por último al amor de su consorte, despues de haber dado muchos exemplos de heroica paciencia y de resignacion cristiana, y hecho su pérdida muy sensible a las corporaciones que animaba y a todos los pobres de quienes era el consuelo y las delicias".


martes, 29 de septiembre de 2026

Alcaldes de Macharaviaya (actualización)

En mi libro La Fundación de Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya publiqué una relación de alcaldes de la villa, necesariamente incompleta por la falta de documentación.

Posteriormente han ido apareciendo nuevos ediles y se hace necesario un instrumento donde se puedan ir añadiendo los alcaldes que faltan. Esta entrada se irá actualizando conforme se localicen más alcaldes en documentos y publicaciones. 

Algunos de los alcaldes más antiguos son fruto de la investigación de José Manuel García Manzano.

Actualización: septiembre de 2026, se incorporan seis nuevos alcaldes al listado.

1539: Francisco Ben Haçan.
1572: Antón Gálvez Doñamayor.
1578: Bernabé de Godoy.
1586: Francisco Ximénez de Baena.
1612: Diego de Gálvez y Carvajal.
1623, 1625: Jusephe de Sepúlveda.
1626: Fernando de la Peña. Alonso Ramos. Martín Delgado.
1628: Pedro de la Peña. Luis Díaz. Marcos García. Pedro Delgado.
1643: Juan de Gálvez Rubio. Mateo López Trassierra.
1644-1645: Juan (de Madrid) Gallardo.
1665: Matías (de Madrid) Gallardo.
1672: Francisco García González Izquierdo.
1690: Gabriel de Gálvez.
1693: Tomás Ramírez de Velasco. Simón Sánchez.
1711: Francisco Postigo.
1729: Diego Gallardo.
1752: Antonio Albarracín.
1754: Gabriel Montero.
1755: Miguel Eusebio Gallardo.
1757: Francisco Antonio de Cabrera (y Jiménez).
1764: Francisco de Ortega.
1772: Juan González de Porras.
1773: Antonio Albarracín.
1776: Juan González de Porras.
1779: Manuel Ramírez.
1780: Antonio Albarracín.
1783: Francisco de Gálvez.
1786: Joaquín Aragonés Cabrera.
1790: Baltasar Ramírez.
1792: José Sánchez Guerrero.
1793: Francisco de Arias.
1795: Francisco Antonio de Cabrera (interino). Antonio Aragonés y Madrid.
1797: Manuel Aragonés. José Albarracín (interino).
1803: Eusebio Gallardo.
1805: Manuel de Velasco y Cabrera.
1809: Martín Gómez.
1811: Juan Esteban de Velasco y Cabrera.
1816: Juan Esteban de Velasco y Cabrera.
1817: Francisco de Campos.
1821: Manuel García.
1822: Francisco de Campos. 
1836: José Postigo Sánchez.
1838. Francisco Cabrera.
1855: José Gallardo Campos.
1859: José Ramírez Postigo.
1860: Antonio Coronado.
1862: Ramón Fernández.
1864-1865: Bernardo Sánchez.
1867-1868: Eusebio Aranda Gallardo.
1868-1869: Juan Aranda Postigo.
1869: Eusebio Aranda Gallardo.
1869-1873: Juan Aranda Postigo.
1873: Luis Tovar Fernández.
1873-1874: Gabriel Cabrera Gallardo.
1874: Juan Aranda Postigo. Rafael Postigo Martín. Bernardo Martín Gallardo.
1876-1880: José Cabrera Marfil.
1879-1881: José Arias García. Juan Aranda.
1884: José Arias García. Luis Tovar Fernández.
1885-1886: José Arias.
1891-1898: Antonio Burgos Tovar.
1898: Bernardo Martín.
1898-1899: José Martín.
1899-1902 o 1903: Bernardo Martín Gallardo.
1904-1905: Antonio Claros Molina.
1907: Luis Tovar Hernández.
1910-1921: José Albarracín.
1921: Manuel Urbaneja.
1921-1931: Patricio Claros Ramírez.
1931-1935: Miguel Pérez Rey.
1935: José María González Martín.
1936: Miguel Pérez Rey. Antonio Cisneros Fernández (4 días). Miguel Pérez Rey.
1937: Antonio González Aragonés.
1938-1941: José Fuentes Arias.
1941-1952: Jacinto del Río Cabrera.
1952: José Marín Torres.
1953: Manuel Santiago Aranda.
1954-1957: José González Fernández.
1957-1959: Antonio Montañés Villalba.
1959-1964: Rafael González Ramos.
1964-1965: Manuel Aragonés Claros.
1965-1975: Antonio Román Jiménez.
1975-1978: Eugenio Claros Gallardo.
1978-1979: Antonio Cabrera Giménez.
1979-2003: Eugenio Claros Gallardo.
2003-actualidad: Antonio Campos Garín.

Sin fecha conocida:
Matías Gallardo (siglo XVII-XVIII).
Francisco Santiago González (siglo XVIII).

jueves, 27 de agosto de 2026

Desmontando mitos: no es el conde de Gálvez

El Museo del Prado titula este cuadro como "El conde de Gálvez". Partiendo de esta errónea catalogación, algún estudioso de los Gálvez ha llegado a afirmar en prensa que se trata de un retrato de Miguel de Gálvez y Saint-Maxent, segundo conde de Gálvez, hijo del virrey Bernardo de Gálvez y Madrid.

Nada de ésto es cierto. Y vamos a explicar las razones por las que este retrato no puede ser de ningún conde de Gálvez.

1.º No puede ser Bernardo, el primer conde de Gálvez. Lleva una banda celeste, y suponiendo que esta banda se trate de la Orden de Carlos III, Bernardo de Gálvez no pudo usarla porque está reservada a los caballeros grandes cruces (como lo fue su tío el marqués de la Sonora, que sí la portaba), pero Bernardo era caballero simple y solo llevó la cruz pequeña con una cinta. Además, Bernardo recibió la Orden de Carlos III cuando tenía treinta y seis años y el joven retratado aparenta poco más de veinte años. Por no hablar que el retratado porta en un medallón la cruz de la Orden de Santiago, que Bernardo de Gálvez nunca recibió, sino que fue caballero de Calatrava. 

2.º No puede tratarse de su hijo, Miguel de Gálvez, segundo conde de Gálvez, por idénticos motivos. Miguel, además, jamás recibió la Orden de Carlos III en ninguno de sus grados, ni fue caballero de Santiago, sino que se cruzó en la Orden de Calatrava como su padre. Además el segundo conde de Gálvez nació en 1886, por lo tanto al frisar los veinte años de edad estaría cercano a 1800, y el retrato parece de mediados del siglo XVIII o anterior.

Las siguientes titulares del condado de Gálvez fueron mujeres.

¿Por lo tanto, quien es el retratado y por qué aparece con esta atribución?

En la ficha del Museo del Prado, el óleo aparece donado por el XII duque de Pastrana, y esta es la clave para desentrañar todo este enrredo.

Existe otro CONDADO DE GALVE, que no tiene nada que ver con los Gálvez de Macharaviaya, ni con el condado de Gálvez. Este condado de Galve, por la localidad de Galve de Sorbe, en Guadalajara, fue creado en 1573 y quedó vinculado a la Casa de Pastrana, y posteriormente a la de Alba.

El retratado podría ser el hijo o el nieto del V duque de Pastrana, ambos titulados condes de Galve en diversas etapas de su vida. La banda celeste podría ser la Orden del Espíritu Santo de Francia. En cualquier caso esto debería ser objeto de un estudio más amplio, que no es materia de este blog.

En definitiva, podemos concluir que el retratado no tiene nada que ver con los Gálvez de Macharaviaya.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Cuando Macharaviaya fue apellido

Diversos archivos digitalizados reproducen numerosa documentación de una familia apellidada Macharaviaya, y entre cuyos miembros se incluye nada menos que un alcalde de Bogotá. Tras la investigación de Luis Robles, podemos corroborar que se trata de descendientes del pueblo, cuyo apellido original era Fernández y, como en tantos casos, están vinculados a la aventura indiana de los allegados de los Gálvez.

La historia parte de cuando el malagueño don Juan de Cózar y Camargo, subteniente del regimiento de Infantería de Almería, parte en 1785 hacia América por orden del ministro Gálvez, en la fragata La Perla. Acompañado por un séquito formado por su esposa, dos hijos pequeños, un ama de leche, dos criados y un adolescente llamado José Fernández, natural de Macharaviaya, de tan solo 14 años de edad, que no figura como sirviente sino como "destinado por Su Majestad".

En 1787 Cózar, ya al frente de la Real Fábrica de Tabacos en Polvo de Santafé de Bogotá, acude al Colegio de San Bartolomé de la ciudad (una institución la Compañía de Jesús, aunque en ese momento los jesuítas habían sido apartados) para avalar el ingreso, como estudiante, del joven macharatungo.

El expediente de limpieza de sangre de José Antonio Fernández y González, tal era su nombre completo, conservado en el Colegio de San Bartolomé, incluye su partida de bautismo y las de sus padres, y diversos testimonios que avalan su calidad.

Colegio San Bartolomé, PP. Jesuítas, Bogotá

Uno de los testigos, Manuel Madrid declaraba que 

«...todos los de esta familia han sido y son cristianos viejos, limpios de toda mala raza y que no han ejercido oficios viles; que son oriundos de los pobladores de la villa de Macharaviaya, que se han tratado y se tratan como familia distinguida y por tales reputados en esta Villa, y como tales han obtenido los empleos honoríficos de ella, como los han sido de alcaldes y regidores, y que no han tenido oficio alguno más que de viñeros y labradores con haciendas propias».

En su partida de bautismo consta que José Antonio nació en 1771 y que era hijo de Nicolás Fernández Orejuela, natural de Macharaviaya, y de Nicolasa González Valera, de Canillas de Albaida. Sus padres se habían casado en 1756, siendo padrinos de boda Francisco Santiago González y Feliciana Ramírez de Velasco Gordo, esta última cuñada del menor de los célebres hermanos Gálvez, Antonio de Gálvez Gallardo.

Una afortunada búsqueda en los registros matrimoniales de la ciudad de Málaga permite localizar también la boda de sus abuelos paternos, Francisco Fernández Arroyo, natural de Macharaviaya, y Felipa María García Orejuela, malagueña, casados en 1719 en la parroquia de Santiago. Pudiéndose ampliar la genealogía varias generaciones atrás hasta llegar a los pobladores de Macharaviaya tras la expulsión de los moriscos.

En 1796 José Antonio contrajo matrimonio, en Santafé de Bogotá, con doña Gertrudis Aranzazugoitia, hija de un funcionario virreinal de origen vasco. El matrimonio tuvo al menos un hijo: Facundo.

Murió José Antonio en la ciudad de México en 1822, y su partida de entierro reza así:

«En 21 de enero de 1822, hechas las exequias en esta parroquia, se le dio sepultura eclesiástica en el campo santo de San Lázaro al cadáver de D. José Fernández, alias Macharaviaya, español casado que fue con Dª Gertrudis Aranzazugoitia, el que habiendo recibido los santos sacramentos murió ayer en la Alcaycería».

Vemos ya como "Macharaviaya" comienza a ser usado como un mote, que indica su lugar de origen.

Facundo Fernández Aranzazugoitia, su hijo, nació en Bogotá en 1805. Cuando Colombia alcanzó su definitiva independencia en 1819, Facundo tan solo contaba con 14 años. Precisamente en enero de ese mismo año, el joven solicitó ingresar en el que había sido colegio de su padre, el de San Bartolomé de Bogotá.

Permaneció en Colombia, y en 1830 casó en Chiquinquirá con Nieves Salazar Páez. En el expediente matrimonial, sus apellidos figuran como Fernández Macharaviaya, habiendo incorporado el apodo de su padre como segundo apellido. A lo largo de su vida firmará así algunos documentos, y otros simplemente como "Facundo Macharaviaya".

Don Facundo Macharaviaya compaginó una actividad militar semiprofesional (llegando a ser sargento mayor del Escuadrón de Caballería de la Guardia Nacional Cívica) con la actividad económica con casa-tienda en Bogotá. Actividad que, tras su muerte en 1865, continuó su viuda Nieves Salazar, con notables bienes entre fincas, casas y tiendas, adquiridos o herederados de los Salazar. La viuda residirá en el barrio de Las Nieves de Bogotá hasta su fallecimiento en 1888.

Facundo y Nieves tuvieron siete hijos (Ricardo, Tadeo, José Pablo, Emilio, María Salustiana, Román Aurelio e Ismenia), de los que cinco llegaron a edad adulta y utilizaron el apellido Fernández Macharaviaya o simplemente Macharaviaya. Solo uno de ellos se casó, Ricardo, con Adelina Salazar, posiblemente una prima.

Desaparecida Quinta Orleans, en Bogotá, 
donde falleció Mª Salustiana Fernández Macharaviaya

En 1865 uno de ellos, Tadeo Macharaviaya, soltero, llegó a ser alcalde de Bogotá. De esta manera, el nombre de la remota villa de Macharaviaya quedó unido para siempre a la historia de la capital colombiana.

Hay documentado un paso de la familia Macharaviaya de Colombia a Panamá. El 18 de noviembre de 1904, ya constituida la República de Panamá, el Decreto n.º 172 identifica a Elías A. Macharaviaya, sargento mayor y primer ayudante de la Comandancia en Jefe del Ejército, encargándole interinamente las funciones de comisario pagador. Finalmente, la Gaceta Oficial de Panamá del 31 de mayo de 1910 incluye a Elías A. Macharaviaya, de origen colombiano, entre los extranjeros naturalizados panameños desde 1906. Existen descendientes en Panamá que llegan hoy en día, aunque al parecer el apellido Macharaviaya está en vías de extinción.

Agradecimiento a Luis Robles y al Colegio Mayor de San Bartolomé de Bogotá.

sábado, 4 de abril de 2026

Cabrera: reconstrucción de un linaje

Reconstruir mi historia familiar, la de los Cabrera de Macharaviaya, ha sido un rompecabezas que ha durado prácticamente toda mi vida. Tenía el testimonio de mi padre y abuelos: la importancia familiar, la memoria de Macharaviaya, tierras que se vendieron, etc. pero a nivel genealógico apenas eran unos recuerdos, y la tarea parecía imposible: el archivo parroquial se destruyó en la Guerra Civil y en el archivo municipal apenas queda nada antiguo. También se perdieron las escribanías del pueblo en el siglo XVIII.

Blasón de los Cabrera de Macharaviaya
"en campo de plata, dos cabras de sable
gritadas de oro" - siglo XVIII
(Archivo Municipal de Macharaviaya)

Con el Registro Civil lograba remontarme a finales del siglo XIX. Por otra parte, los Gálvez tenían en su genealogía a los Cabrera (Archivo Histórico Nacional, Órdenes de Carlos III y Calatrava), pero lógicamente descendían hasta su abuela materna, Catalina de Cabrera y Jurado, nacida en 1667. Por lo tanto había una gran laguna entre los siglos XVII y XIX.

Firma del Rey Felipe III en el nombramiento de
Veinticuatro de Córdoba (regidor perpetuo)
de Gonzalo de Cabrera y Acevedo
(Archivo Municipal de Córdoba)

Una tarea fue saber si la genealogía de los Gálvez era cierta o estaba de alguna forma inventada o adornada. Pude comprobar que era real al hallar el testamento de la bisabuela de los hermanos Gálvez, Juana Jurado, viuda de Francisco Antonio de Cabrera y Urraco, del año 1664 (Archivo Histórico Provincial de Málaga, legajo 1944). Un testamento que los propios Gálvez no habían localizado, por estar en una escribanía de Málaga y no de Macharaviaya.

Partición de bienes de Juana (Gómez) Jurado
(Archivo Histórico Provincial de Málaga)

Empecé a acumular una enorme documentación del siglo XVIII y sobre todo del XIX, encontrada en dicho Archivo Histórico Provincial y en otros como el Diocesano de Málaga, Municipales de Málaga y Vélez Málaga,  Militar de Segovia, etc.: tierras, bodas, créditos, hojas de servicio. El problema es que hubo en Macharaviaya hasta siete Francisco Antonio Cabrera consecutivos, padres e hijos, y se iban solapando en la documentación, sobre todo en el siglo XVIII donde no era costumbre poner segundo apellido en los documentos. De mi antepasado Francisco Antonio de Cabrera y Jurado, tío-abuelo de los Gálvez, nunca aparecía la esposa. Cuando parecía resolverse la secuencia entre los diferentes Francisco Antonios, ésta resultaba cronológicamente imposible. Hasta que descubrimos donde radicaba la confusión: hubo dos Francisco Antonio de Cabrera, padre e hijo, que se habían casado con dos mujeres llamadas igual: María Sánchez.

Pruebas de nobleza de la familia
Cabrera de Macharaviaya
(Archivo Municipal de Málaga)

Finalmente ha sido la colaboración entre investigadores la que ha permitido, en fecha muy reciente, reconstruir documentalmente toda la genealogía de los Cabrera de Macharaviaya. Voy a dejar aquí constancia de los documentos claves.

El Archivo Histórico Nacional, antes citado, y también la documentación de los Gálvez adquirida recientemente por el Ayuntamiento de Macharaviaya permite reconstruir las generaciones 1 a 6:

1. Gonzalo de Cabrera y Sotomayor
Veinticuatro (regidor perpetuo) de Córdoba
= Beatriz de Angulo

2. Alonso de Cabrera y Angulo
Veinticuatro (regidor perpetuo) de Córdoba
= Leonor Acevedo de los Ríos

3. Gonzalo de Cabrera y Acevedo
Veinticuatro (regidor perpetuo) de Córdoba
= Mariana de Guevara

4. Fernando Antonio de Cabrera y Guevara
(posiblemente hijo extramatrimonial)
Capitán de las Guardias Viejas de Castilla
el primero afincado en Macharaviaya en el siglo XVII
= Catalina Urraco

5. Francisco Antonio de Cabrera y Urraco
Caballero Jurado
= Juana Gómez Jurado o Juana Jurado

6. Hermanos Fernando Antonio, José Antonio, Francisco Antonio,
Catalina, María y Paula de Cabrera y Jurado.

Escudo de los Cabrera de Macharaviaya recreado
por el heraldista Carlos Navarro

Para la descendencia de Fernando Antonio de Cabrera y Jurado, escribano público y del concejo de Macharaviaya, son fundamentales un apoderamiento entre sus hijos de 1713 (Archivo Histórico Provincial de Cádiz) que también nos da la pista de la rama de México; las pruebas de nobleza de la familia Cabrera (Archivo Municipal de Málaga, BM 2528, fondo antiguo); y el testamento de Ana Ramírez del Pino, viuda de Clemente de Cabrera y Peinado, regidor perpetuo de Vélez-Málaga y apoderado de los Gálvez, de 1807 (Archivo Histórico Provincial de Málaga, P-5079, f. 86). 

Blasón del teniente general
Francisco Cabrera y Ramírez,
bisnieto de Fernando Antonio de
Cabrera y Jurado
(Archivo Gral. Militar de Segovia)

Para la descendencia de José Antonio de Cabrera y Jurado, es interesante el expediente de su tataranieto Antonio Pérez Gálvez, 1º conde de Pérez Gálvez, en la Orden de Santiago (Archivo Histórico Nacional).

Para la descendencia de Francisco Antonio de Cabrera y Jurado son fundamentales: el expediente matrimonial de su hijo Francisco Antonio Cabrera Jiménez para su boda con María Sánchez Escaño (Archivo Diocesano de Granada): y la escritura de apoderamiento entre sus nietos (Archivo Histórico Provincial de Málaga, 3046, ff. 109 a 114v).

Para la descendencia de Catalina de Cabrera y Jurado, las genealogías de los Gálvez. 

No conocemos los hijos de María (o María Antonia) y de Paula de Cabrera y Jurado.

Estatua de Ana Gallardo Cabrera,
hija de Catalina de Cabrera y Jurado y
madre de los hermanos Gálvez Gallardo.
Macharaviaya, panteón de los Gálvez.

Partiendo de estos documentos esenciales y un combinado de diversos archivos civiles y eclesiásticos se reconstruye buena parte de la descendencia de los Cabrera de Macharaviaya que, por algunas ramas, llega hasta nuestros días con hasta 16 generaciones. Y que pueden ver aquí:


Toda esta genealogía se ha completado con la ayuda de los investigadores Luis Robles, Juan Carlos Postigo, José Romero, Antonio Díaz y Jorge González.

domingo, 29 de marzo de 2026

Macharaviaya en 1752

Gracias a la Cartoteca -Cartografía Histórica de Andalucía- conocemos esta representación, probablemente la más antigua que hay, de Macharaviaya en el siglo XVIII, que formaba parte de las respuestas al Catastro de Ensenada, y que se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Granada.

Realizada en tinta sepia y grafito, aunque de un estilo bastante ingenuo, si contiene información bastante relevante: la iglesia y especialmente un calvario formado por tres cruces a la entrada del pueblo. Posiblemente estuvo ubicado donde se levanta actualmente el templete conmemorativo erigido por Miguel de Gálvez, y esto explicaría que aún hoy se denomine "calvario" a dicho hito cuando no lo es. También el que fuera parada obligatoria de las procesiones de Semana Santa cuando aún se celebraban.

Una vez más vemos como la toponimia y la tradición oral tienen un sustento real en la historia.

Cartoteca