Diversos archivos digitalizados reproducen numerosas documentación de una familia apellidada Macharaviaya, y entre cuyos miembros se incluye nada menos que un alcalde de Bogotá. Tras la investigación de Luis Robles, podemos corroborar que se trata de descendientes del pueblo, cuyo apellido original es Fernández y, como en tantos casos, están vinculados a la aventura indiana de los allegados de los Gálvez.
La historia parte de cuando el malagueño don Juan de Cózar y Camargo, subteniente del regimiento de Infantería de Almería, parte en 1785 hacia América por orden del ministro Gálvez, en la fragata La Perla. Acompañado por un séquito formado por su esposa, dos hijos pequeños, un ama de leche, dos criados y un adolescente llamado José Fernández, natural de Macharaviaya, de tan solo 14 años de edad, que no figura como sirviente sino como "destinado por Su Majestad".
En 1787 Cózar, ya al frente de la Real Fábrica de Tabacos en Polvo de Santafé de Bogotá, acude al Colegio de San Bartolomé de la ciudad (una institución la Compañía de Jesús, aunque en ese momento los jesuítas habían sido apartados) para avalar el ingreso, como estudiante, del joven macharatungo.
El expediente de limpieza de sangre de José Antonio Fernández y González, tal era su nombre completo, conservado en el Colegio de San Bartolomé, incluye su partida de bautismo y las de sus padres, y diversos testimonios que avalan su calidad.
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| Colegio San Bartolomé, PP. Jesuítas, Bogotá |
Uno de los testigos, Manuel Madrid declaraba que
«...todos los de esta familia han sido y son cristianos viejos, limpios de toda mala raza y que no han ejercido oficios viles; que son oriundos de los pobladores de la villa de Macharaviaya, que se han tratado y se tratan como familia distinguida y por tales reputados en esta Villa, y como tales han obtenido los empleos honoríficos de ella, como los han sido de alcaldes y regidores, y que no han tenido oficio alguno más que de viñeros y labradores con haciendas propias».
En su partida de bautismo consta que José Antonio nació en 1771 y que era hijo de Nicolás Fernández Orejuela, natural de Macharaviaya, y de Nicolasa González Valera, de Canillas de Albaida. Sus padres se habían casado en 1756, siendo padrinos de boda Francisco Santiago González y Feliciana Ramírez de Velasco Gordo, esta última cuñada del menor de los célebres hermanos Gálvez, Antonio de Gálvez Gallardo.
Una afortunada búsqueda en los registros matrimoniales de la ciudad de Málaga permite localizar también la boda de sus abuelos paternos, Francisco Fernández Arroyo, natural de Macharaviaya, y Felipa María García Orejuela, malagueña, casados en 1719 en la parroquia de Santiago. Pudiéndose ampliar la genealogía varias generaciones atrás hasta llegar a los pobladores de Macharaviaya tras la expulsión de los moriscos.
En 1796 José Antonio contrajo matrimonio, en Santafé de Bogotá, con doña Gertrudis Aranzazugoitia, hija de un funcionario virreinal de origen vasco. El matrimonio tuvo al menos un hijo: Facundo.
Murió José Antonio en la ciudad de México en 1822, y su partida de entierro reza así:
«En 21 de enero de 1822, hechas las exequias en esta parroquia, se le dio sepultura eclesiástica en el campo santo de San Lázaro al cadáver de D. José Fernández, alias Macharaviaya, español casado que fue con Dª Gertrudis Aranzazugoitia, el que habiendo recibido los santos sacramentos murió ayer en la Alcaycería».
Vemos ya como "Macharaviaya" comienza a ser usado como un mote, que indica su lugar de origen.
Facundo Fernández Aranzazugoitia, su hijo, nació en Bogotá en 1805. Cuando Colombia alcanzó su definitiva independencia en 1819, Facundo tan solo contaba con 14 años. Precisamente en enero de ese mismo año, el joven solicitó ingresar en el que había sido colegio de su padre, el de San Bartolomé de Bogotá.
Permaneció en Colombia, y en 1830 casó en Chiquinquirá con Nieves Salazar Páez. En el expediente matrimonial, sus apellidos figuran como Fernández Macharaviaya, habiendo incorporado el apodo de su padre como apellido materno. A lo largo de su vida firmará algunos documentos con dichos apellidos, y otros simplemente como "Facundo Macharaviaya".
Don Facundo Macharaviaya compaginó una actividad militar semiprofesional, llegando a ser sargento mayor del Escuadrón de Caballería de la Guardia Nacional Cívica, con la actividad económica con casa-tienda en Bogotá. Actividad que, tras su muerte en 1865, continuó su viuda Nieves Salazar, con notables bienes entre fincas, casas y bienes, adquiridos o herederados de los Salazar, que residirá en el barrio de Las Nieves de Bogotá hasta su fallecimiento en 1888.
Facundo y Nieves tuvieron siete hijos (Ricardo, Tadeo, José Pablo, Emilio, María Salustiana, Román Aurelio e Ismenia), de los que cinco llegaron a edad adulta y utilizaron el apellido Fernández Macharaviaya o simplemente Macharaviaya. Solo uno de ellos se casó, Ricardo, con Adelina Salazar, posiblemente una prima.
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| Desaparecida Quinta Orleans, en Bogotá, donde falleción Mª Salustiana Fernández Macharaviaya |
No consta que quedase descendencia de ninguno de estos cinco hermanos, pero en 1865 uno de ellos, Tadeo Macharaviaya, llegó a ser alcalde de Bogotá. De esta manera —y aunque no se recuerde—, el nombre de la remota villa de Macharaviaya quedó unido para siempre a la historia de la capital colombiana.
Agradecimiento a Luis Robles y al Colegio Mayor de San Bartolomé de Bogotá.











