Entrevista en el diario SUR de 4 de enero de 2015, a don Juan José Durán, subdirector del Instituto Geominero de España, y vecino de Macharaviaya.
Portada: Macharaviaya sobre 1920. Foto: Bancroft Library OAC California
jueves, 16 de abril de 2015
sábado, 24 de enero de 2015
Fernando Sor y Macharaviaya (1)
Si nos preguntan por los habitantes de Macharaviaya que alcanzaron fama internacional invariablemente recordamos a los Gálvez y a Salvador Rueda.
Pero existe otro personaje universal que residió en Macharaviaya: el compositor Fernando Sor, el más afamado autor de música para guitarra del siglo XIX, considerado "el Beethoven de la guitarra".
Pero existe otro personaje universal que residió en Macharaviaya: el compositor Fernando Sor, el más afamado autor de música para guitarra del siglo XIX, considerado "el Beethoven de la guitarra".
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| Fernando Sor |
Fernando Sor (o Sors) nació en Barcelona el 13 de febrero de 1778, en una familia acomodada con ascendientes militares. Abandonó la idea de una carrera militar cuando su padre lo aficionó a la ópera y a la guitarra.
Estudió en la Abadía de Montserrat, donde aprendió música en su escolanía. Durante la guerra contra Francia sirvió en el Regimiento de Voluntarios de Cataluña, alcanzando el grado de teniente, en el Tercio de Migueletes de Villafranca, con 17 años de edad. Sort ya impresionó a sus compañeros con su destreza en el piano y la guitarra. Concluida esta contienda volvió a la casa familiar y estudió Matemáticas.
En 1801 se traslada a Madrid, donde intenta sin éxito ingresar en la Real Cámara. Sin embargo obtiene la protección de la famosa 13º duquesa de Alba. Y, a la muerte de ésta, fue protegido por el duque de Medinaceli.
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| La Duquesa de Alba, protectora de Fernando Sor, retratada por Goya |
En agosto de 1804, a los 25 años de edad, fue nombrado Administrador de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya. Residió entre la ciudad de Málaga y Macharaviaya, donde trató a sus habitantes, por ejemplo a los Solesio, descendientes del primer director de la fábrica de naipes, al médico, al maestro, a los sacerdotes de la localidad. Durante su estancia en Málaga y Macharaviaya compuso diversas obras musicales: obras vocales e instrumentales para guitarra, seguidillas, sonatas, sinfonías, obras religiosas.
Fernando Sor fue administrador de la fábrica de naipes de Macharaviaya unos cuatro años. La invasión francesa en 1808 supuso la definitiva liquidación de la Real Fábrica, y el traslado de Sor a Madrid.
Durante la guerra de la Independencia, Sor en principio realizó composiciones patrióticas que exaltaban sentimientos nacionales contra la invasión francesa, pero luego mostró fidelidad a José Bonaparte.
Durante la guerra de la Independencia, Sor en principio realizó composiciones patrióticas que exaltaban sentimientos nacionales contra la invasión francesa, pero luego mostró fidelidad a José Bonaparte.
Tras la guerra de la Independencia, Fernando Sor, marcha al exilio y nunca volvió a España.
Dió numerosos conciertos en toda Europa, París, Londres, Moscú, con su fama en paulatino aumento. Su ballet Cedrillon fue elegido para la inauguración del Teatro Bolshoi, en Moscú, el 18 de enero de 1825.
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| Teatro Bolshoi de Moscú (fotografía: wikipedia) |
También en Rusia, en el funeral del zar Alejandro, se interpretó una marcha fúnebre de Sor para instrumentos militares. Y compuso el ballet Hercule et Omphale para la coronación del zar Nicolás I.
En 1826 regresó a París dedicándose casi exclusivamente a la guitarra, como concertista, profesor y compositor. Fernando Sor falleció en la capital francesa el 10 de julio de 1839, y está enterrado en el cementerio de Montmartre.
Al igual que tiene calles en Barcelona y Málaga, urge que el Ayuntamiento de Macharaviaya dedique una calle a este genio de la música que tan vinculado estuvo al municipio.
Fernando Sor y Macharaviaya (2)
El Archivo Histórico Nacional guarda un curioso documento: el informe fiscal que desvela que el joven Fernando Sor, fue procesado -como tantos intelectuales, heterodoxos e incluso santos- por la Inquisición. Se le acusó de un delito de "expresiones" que en el argot inquisitorial comprendía blasfemias y burlas a la religión. La instrucción del caso tuvo lugar cuando era Administrador de la Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya, aunque los hechos denunciados eran anteriores.
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| Fernando Sor |
El proceso tuvo lugar en 1806, cercano ya el final de la Inquisición (por lo tanto no imaginemos una cámara de torturas, sino un simple proceso con testigos). Dicho proceso nos permite conocer la identidad de diversos miembros de la sociedad macharatunga que declaran sobre la conducta de Fernando Sor. Es, por consiguiente, también un documento de la historia del pueblo. De su lectura se deduce que más que un blasfemo, Fernando Sor era un joven locuaz, ingenioso y algo inconsciente con ganas de impresionar con sus comentarios, sobre todo a las damas.
La denuncia parte de don Vicente Álvarez, médico titular de Casarrubios del Monte, en Toledo, cuya residencia frecuento Fernando Sor en 1803 cuando tenía unos 21 años. En tertulias tras la cena le oyó decir que había un ser superior, pero no creía por seguros cielo, infierno, ángeles y demonios, "que Moises y J.C. eran unos politicones y que todo era invento de frailes".
El delator advierte que al decir estas cosas Fernando Sor estaba enfermo “con una debilidad esencial y con un calor ardiente
en el celebro (sic)”. Además las conversaciones fueron después de cenar o almorzar, y bebía bastante vino, “y aunque no podía decir si estaba
completamente embriagado, pero sí se le contemplaba acalorado y chispeado”.
Que, además el médico de Casarrubios no hizo mucho caso, puesto que al aumentar el mal:
“...le oía clamar Jesús mío, encomendarse a la Virgen con mucho fervor, ir a la Misa los días de precepto, y aún enardecerse con los sacerdotes que le parecía no celebraban con la devoción que requiere el Sacrificio; que todas estas circunstancias hacían ver al delator que el reo hablaba fuera de sí cuando dijo sus expresiones, y que quería hacerse el erudito sin saber que hablaba; pero que habiendo consultado con su confesor le había mandado hacer esta delación y lo hacía en prueba de su obediencia".
Corroboran las declaraciones la esposa, cuñada e hija del médico, añadiendo alguna que Fernando Sor se refirió a la Santa Misa como "el juego de los cubiletes"; o "que iba a misa pero no rezaba el rosario, que le parecía una cosa tonta. Pero que la salve le gustaba mucho".
Declara también don Agustín Esteve, pintor de cámara del Rey Carlos IV, quien dijo que recordaba algo de esas expresiones “pero que no
tenía motivo ni dato seguro para formar mal concepto de él y que solo le
pareció un joven alegre y divertido”.
Se requiere informe a los párrocos de los pueblos en los que ha residido Fernando Sor. La declaración más trascendente es la del párroco de Macharaviaya, quien informó el 18 de julio de 1806:
"que le trató muy poco, que no le había oído decir nada que fuera directamente contra la Santa Religión, y solo le notó alguna ligereza en la Iglesia. Esto opinaban los vecinos, y formaban juicio de que era propiamente un libertino. Pero que un vecino había oído expresiones heréticas y dudas de la existencia real y corporal de Nuestro Señor J.C. en el Sacramento y de la pureza de María".
Dicho vecino resultó ser doña María de Prada, viuda de don Carlos Solesio, de 22
años y actualmente casada con el médico de dicha villa. Quien llamada a declarar, afirmó que en 1804, estando en la
fábrica de naipes presentes don Braulio Fernández y su esposa doña Bonifacia
Solesio, al preguntar a Fernando Sor si venía de confesarse, "dijo que se había tomado el
torrezno entendiéndose por la Sagrada Eucaristía". Y que además "leía a Volter" (sic).
Citados los testigos, Braulio Fernández (director de la Real Fábrica de Naipes y yerno de Félix Solesio) y su cónyuge Bonifacia Solesio, declararon al tribunal inquisitorial que no habían oído nada de eso.
El 28 de noviembre de 1806 el propio Fernando Sor es interrogado por la Inquisición en Málaga. Dijo ser cristiano, católico, apostólico y romano; mostró conocer bien la doctrina y afirmó que su última confesión la hizo en Macharaviaya.
Se registran sus papeles y libros en Málaga y en Macharaviaya, y se encuentran libros de música, matemáticas y uno de santificación. Y los siguientes ejemplares: segundo tomo de los cantos de Abelardo y Eloísa; La vida de Federico, Barón de Trenck; Contes Moraux por Jean-François de Marmontel, "pero también es de advertir que se halla entre ellos el
Nuevo Testamento de Nuestro Señor Jesucristo en francés y otro librito titulado
Guía de pecadores".
Se interrogó de nuevo a doña María de Prada y afirmó que:
"las palabras que le causaron algún escándalo, siempre las tuvo en tono de chanza y por su genio y carácter demasiado vivo y alborotado, y la demasiada familiaridad que con ella tenía; que no podía asegurar que las personas presentes oyeran las expresiones porque por lo regular las chanzas y bromas del reo eran con la declarante”
En definitiva, que el testigo "de conciencia cabal" no era más que una jovencita con la que Fernando Sor había flirteado en Macharaviaya.
A petición de Fernando Sor se piden informes a don Pedro de Aguirre, cura que fue de Macharaviaya, y a don Juan González, beneficiado de la Iglesia Parroquial de Macharaviaya.
El sacerdote Pedro de Aguirre da excelentes informes sobre Fernando Sor, aunque aclara que no tenía mucha intimidad, puesto que el reo "paraba poco en Macharaviaya" y no siempre que iba se veían, pero sí considera que tiene "unos sentimientos muy hermosos, pues lo había visto lastimarse de las miserias del prójimo y aún socorrerle en alguna tal cual necesidad" y lo consideraba un buen cristiano. Únicamente le oyó decir que había leído la obra de Voltaire y defendido a los filósofos modernos. Aclara que, con quien tenía amistad y confianza Fernando Sor en Macharaviaya, y con quien hablaba de libros, era con don Juan García Cano, preceptor de Gramática de la villa.
Comparece don Juan González, que no es el testigo pedido por el reo, sino otro sacerdote residente en un anejo de Macharaviaya (posiblemente Benaque) de igual nombre. Da también un testimonio positivo, al afirmar que estando moribundo el médico de Macharaviaya, que era amigo de Fernando Sor, y no pudiendo localizarse al párroco don Juan González Díaz, ni al Cura-ecónomo don Ignacio Martín, Fernando Sor fue a buscarlo para que le administrara los últimos sacramentos a su amigo. Añadió que sabía que el reo "era de genio suyo, alegre, chancero y aficionado a las hijas de Adán".
Concluye el fiscal que las declaraciones y testimonios de los sacerdotes han satisfecho en gran parte las dudas y que el reo debe abjurar de las expresiones inadecuadas. Trámite con el que, con toda probabilidad, quedaría cerrado este proceso.
Por otra parte Sor compuso a lo largo de su vida diversas obras musicales religiosas: motetes, misas, salves, rosarios. Incluído un motete recientemente hallado en la Abadía del Sacromonte, en Granada. Enlace
Su última obra fue de hecho religiosa, una misa compuesta a la muerte de su hija Carolina Sor, fallecida dos años antes que su padre.
Por otra parte Sor compuso a lo largo de su vida diversas obras musicales religiosas: motetes, misas, salves, rosarios. Incluído un motete recientemente hallado en la Abadía del Sacromonte, en Granada. Enlace
Su última obra fue de hecho religiosa, una misa compuesta a la muerte de su hija Carolina Sor, fallecida dos años antes que su padre.
Fuente Documental:
A.H.N. INQUISICIÓN, Leg. 3726, Exp.220.
He manejado directamente el documento, que está en el índice PARES. Pero tengo conocimiento de la existencia de un artículo que ya estudia este documento:
JEFFERY B., "Fernando Sor nei guai con l'Inquisizione spagnola (1803-1806)", Revista Il fronino nº 159, 2012.
A.H.N. INQUISICIÓN, Leg. 3726, Exp.220.
He manejado directamente el documento, que está en el índice PARES. Pero tengo conocimiento de la existencia de un artículo que ya estudia este documento:
JEFFERY B., "Fernando Sor nei guai con l'Inquisizione spagnola (1803-1806)", Revista Il fronino nº 159, 2012.
Fuente bibliográfica:
MONTERO MARTIN, C,, Real Fábrica de Naipes de Macharaviaya, un monopolio con América, s/f.
jueves, 22 de enero de 2015
Federico Terrón, benaqueño por matrimonio
He encontrado un interesante enlace, con una breve biografía de don Federico Terrón Ramírez, quien fue el penúltimo Alcalde republicano de Vélez-Málaga; dicho texto está elaborado por Francisco Miguel González López.
Francisco Terrón nació en 1894 en Aldeire (Granada); hijo y nieto de maestros, estudió también él Magisterio Málaga. En esta ciudad conoció a Pilar del Río Cabrera, natural de Benaque, con la que contrajo matrimonio en 1916.
Francisco Terrón nació en 1894 en Aldeire (Granada); hijo y nieto de maestros, estudió también él Magisterio Málaga. En esta ciudad conoció a Pilar del Río Cabrera, natural de Benaque, con la que contrajo matrimonio en 1916.
Llegó a trabajar durante un tiempo como maestro en Benaque, para estar más cerca de sus suegros. El Ayuntamiento de Macharaviaya le concedió una casa donde ejerció como maestro rural.
Montó posteriormente negocios prósperos en Málaga capital, y se afincó en Vélez-Málaga donde alternó dichos negocios con el ejercicio del magisterio. En 1936 se presentó a las elecciones municipales de Vélez-Málaga por la Unión Republicana. Primer teniente de alcalde, accedió a la alcaldía por enfermedad del alcalde electo. Dimitió de su cargo en septiembre de 1936,
Fue fusilado en Vélez-Málaga, el 8 de agosto de 1939, a pesar de los esfuerzos de su esposa para evitar su ejecución. Hoy tiene una calle dedicada en Vélez-Málaga.
En el enlace tienen el texto completo: Personajes republicanos de Vélez-Málaga.
martes, 20 de enero de 2015
Sellos municipales del siglo XIX
El Archivo Histórico Nacional conserva dos sellos municipales de Macharaviaya; uno de la Alcaldía, que data de 1862 y otro del Ayuntamiento Constitucional que data de 1848. Ambas estampaciones están acompañadas por una carta del Alcalde de Macharaviaya, don José Cabrera Marfil, de 9 de marzo de 1878, al Gobernador Civil de Málaga. Pueden verlos pulsando sobre las imágenes.
Fuente: Archivo Histórico Nacional, SIGIL-TINTA_MÁLAGA,12,N.67.
Portal de Archivos Españoles, PARES.
sábado, 6 de diciembre de 2014
Un médico para Macharaviaya
Entre las carencias tradicionales en la villa de Macharaviaya, se encontraba la falta de médico, agravada por la dificultad del transporte. A mitad del siglo XIX, un grupo de vecinos, caballeros pudientes del municipio, deciden buscar una solución para que los macharatungos puedan ser asistidos de forma permanente: contratar un médico y costear sus servicios, para que atienda gratuitamente a todos los vecinos.
El 10 de marzo de 1849 se formaliza una escritura en la escribanía de Macharaviaya, por la que don Francisco Aponte, don Manuel Cabrera Valderrama, don José Toval Fernández, don Antonio Burgos Ortega, don José Gallardo Postigo, don Francisco Antonio Cabrera, don Miguel Sánchez Ramírez y don Bernardo González Sánchez, "careciendo esta población de facultativo de medicina y cirugía, han dispuesto los otorgantes con beneplácito de la mayoría de los vecinos, buscar y contratar profesor que los asista en sus dolencias", y acuerdan con el doctor don Mariano Barbero, vecino de la ciudad de Córdoba, que se establezca en Macharaviaya desde el 15 de marzo de 1849 hasta fin de octubre de 1852, "visitando diariamente a todos los enfermos que sean vecinos de esta población y a sus respectivas familias cuando vivan fuera del pueblo"; y también visitará a los enfermos de los partidos rurales de Benajarafe, Santillán y Arroyo Íberos y a los del cortijo o aldea del Bardel; y también a aquellos que los otorgantes propongan en los cascos de los pueblos de Benagalbón y Cajíz. Para lo cual "el profesor se proveerá de bestia" (es decir, una montura).
Don Mariano Barbero también practicará reconocimientos de cadáveres que se realicen en Macharaviaya; y colaborará con el Ayuntamiento en los reconocimientos a quintas y demás casos de oficio.
En las visitas a enfermos que no residan en Macharaviaya, el doctor podrá cobrar en "las operaciones de partos, enfermedades sifilíticas, consultas y asistencia a heridos".
El médico percibirá de los otorgantes como sueldo: 4.600 reales el 31 de octubre de 1849. Y la misma cantidad el 31 de octubre de los años siguientes.
Fuente:
Archivo Histórico Provincial de Málaga. Notaría de don Bernardo Aponte Sánchez,10/03/1849.
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| Sir Samuel Luke Fildes, El médico, 1891, |
martes, 2 de diciembre de 2014
Los Gálvez y Canarias
Recientemente don Carlos Cólogan Soriano, ingeniero e investigador, ha impartido una conferencia en Málaga, invitado por la Asociación Bernardo de Gálvez. La conferencia ha versado sobre la relación de los Gálvez con Canarias y la amistad con la familia Cólogan, en cuyo archivo familiar se conservan diversas cartas de los Gálvez.
Matías de Gálvez y su hijo Bernardo, posteriormente virreyes de Nueva España, residieron en las Islas Canarias, entre 1757 y 1778. Don Matías fue administrador de la Hacienda La Gorvorana, propiedad de los marqueses de Acialcázar, en el Realejo, Tenerife, y posteriormente administrador de la Aduana del Puerto de la Cruz, y gobernador del Castillo de Paso Alto.
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| Matías de Gálvez y Gallardo |
En Canarias trabó amistad con Juan Cólogan Blanco, nacido en Dublín el 10 de abril de 1710, esposo de Margarita Valois, y cuyo hijo Juan Cologan Valois se crió con Bernardo de Gálvez, Como explican hoy sus descendientes.
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| Don Juan Cólogan Blanco Imagen tomada de la magnífica web de la familia Cólogan |
La amistad fue compartida con Tomás Quilty, también de origen irlandés casado con María Valois en Tenerife en 1737, y cuñado por tanto de Juan Cólogan. Tomás Quilty se estableció posteriormente en Málaga, donde heredó negocios de su tío Mateo Quilty. Y donde sus numerosos hijos estuvieron sin duda en contacto con los descendientes de la familia Gálvez.
De hecho en 1793 Juan Galwey, casado con Margarita Quilty Valois, arrienda una casa en la plaza de la Merced al matrimonio formado por María Rosa de Gálvez (hija de Antonio de Gálvez y sobrina del virrey Matías) y su esposo José de Cabrera.
Las deudas del matrimonio Cabrera-Gálvez y su desastrosa administración hacen que, finalmente, abandonen la vivienda, huyendo literalmente de Málaga acosados por los acreedores. Y en 1797 diversos bienes de la pareja son subastados judicialmente, compareciendo Margarita Quilty, ya viuda, como acreedora.
Lo aquí narrado no es la única relación de María Rosa de Gálvez con Canarias, otra mucho más elevada es la oda que -ya en Madrid, convertida en una aclamada dramaturga y poeta- dedica al Teide.
Aurora Luque, estudiosa de la obra de María Rosa, especula sobre la posibilidad de que María Rosa hubiera estado en Canarias realmente, o simplemente se documentara concienzudamente como hacía con todas sus obras ambientadas en el extranjero. Y más teniendo en cuenta que durante el siglo XVIII se sucedieron diversas expediciones científicas al Teide. No hay respuesta por el momento, pero dejamos abierta la posibilidad de que, durante los veinte años de estancia de Matías de Gálvez en Canarias, fuera visitado por su hermano Antonio y su sobrina María Rosa.
Reproducimos un fragmento de este Viage al Teyde:
El ayre helado aquí, de intenso fríoFuentes:
los miembros penetrando,
con mortal pasmo enerva y adormece,
y el nublado su basa colocando
sobre los montes, que la nieve eleva,
la atmósfera parece
que terminan unidos,
en ayre, en agua, en yelo confundidos.
Profundo lecho, que el ardiente azufre
abrió en la roca, huyendo despeñado,
el paso deseado
dexó á la intrepidez; por él ansiosa
penetro de la niebla el seno obscuro,
y al través de la nieve hollando fuego,
del horror triunfo, y a la cumbre llego.
Aquí, como en el trono que la tierra
erigió sobre el mundo,
la magestad contemplo
del inmenso Océano,
que en su vasta extension al orbe encierra;
de su seno profundo,
las islas fortunadas
se descuellan de frutos coronadas,
presentando los fértiles lunares,
que la tierra elevó sobre los mares.
Grabado del Teide, siglo XIX
Página web de la Familia Cólogan.
CHACÓN JIMÉNEZ, F., Familia y sociedad en el Mediterráneo occidental: siglos XV-XIX, 1987; trata de la familia Quilty.
DE GÁLVEZ, M.R., "Viage al Teyde", en Variedades de Ciencias, Literatura y Artes, Madrid, 1805. Disponible la obra completa en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
A.H.P.M., Escribanía de Francisco María Piñón. Recoge la subasta de bienes de los Cabrera.
CABRERA ORTIZ J.L. y A. LUQUE ORTIZ, El valor de una ilustrada, María Rosa de Gálvez, Málaga, 2005.
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