Portada: Macharaviaya sobre 1920. Foto: Bancroft Library OAC California

martes, 27 de octubre de 2026

Necrológica de María Josefa de Gálvez

Reproducimos por su indudable interés la necrológica de doña María Josefa de Gálvez y Valenzuela, II marquesa de Sonora y condesa consorte de Castroterreño. Publicada en la Gaceta de Madrid, nº 93, del martes 5 de agosto de 1817, páginas 827–828.

Hija única de don José de Gálvez, I marqués de Sonora y Secretario del Despacho Universal de Indias, su necrológica nos narra los peligros que pasó durante la Guerra de la Independencia, y  conocemos así su valor, digna de la estirpe de valientes a la que pertenecía.

"El dia 29 de Mayo falleció en esta corte de edad de 40 años y medio la Excma. Sra. Doña María Josefa de Gálvez y Valenzuela, marquesa de Sonora, condesa de Castroterreño, dama noble de la Real orden de la Reina María Luisa, y secretaria de la junta unida de Damas á la sociedad patriótica. Cultivado con el mayor esmero su extraordinario talento por el zelo de sus virtuosos padres, y las luces de los mejores maestros que al mismo tiempo dirigieron con acierto sus inclinaciones benéficas, adquirió desde luego en sus tiernos años conocimientos nada vulgares de las humanidades, de las ciencias exactas y de las lenguas vivas; perfeccionándose al mismo tiempo en los que debian adornar en qualquiera fortuna a las de su clase y condicion. Correspondiendo a estos principios perteneció a todas las sociedades caritativas que se formaron en su tiempo, y fue el alma de ellas por sus luces y actividad: dotada de un corazon grande y generoso, desplegó toda su energía y heredado patriotismo en el trastorno que sufrió la nacion por el cautiverio de su amado REY, durante el qual sacrificó sus cuantiosos caudales para mantener correspondencias útiles y arriesgadas con los gefes de nuestros exércitos, y para dar evasion a centenares de prisioneros, que habilitados de todas prendas y de algun dinero volvieron a militar y a vencer bajo las banderas de la patria. En el seno mismo de la cautividad atizaba el fuego de nuestra insurreccion, correspondiendo así a las santas obligaciones que la imponian el gran Ministro que la dió el ser, y su ilustre descendencia de los Cisneros y Liñanes, nombres tan respetables en nuestros fastos. Padeció por tan noble causa una dura prision en el convento de la Concepcion Francisca de esta villa, al cual fue conducida entre bayonetas por los satélites del usurpador, que con la cruel idea de arredrarla la apearon en la plazuela de la Cebada, a la vista misma del suplicio que se habia alzado entonces para inmolar otras víctimas de la patria. Libre despues de muchos meses vió por fin coronados sus esfuerzos en el triunfo de la nacion sobre las ruinas del tirano, y en el regreso del suspirado Monarca. Entonces desahogó con nuevo ardor sus represados sentimientos, contribuyendo a la formacion de una compañía de señoras, que bajo el nombre de Fernando VII, se obligaron á surtir el exército de vestuario, por medio de cuantiosos donativos y de las labores de sus manos. En estas dignas ocupaciones la cogió una larga y penosa enfermedad que la robó por último al amor de su consorte, despues de haber dado muchos exemplos de heroica paciencia y de resignacion cristiana, y hecho su pérdida muy sensible a las corporaciones que animaba y a todos los pobres de quienes era el consuelo y las delicias".


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