Portada: Macharaviaya sobre 1920. Foto: Bancroft Library OAC California

martes, 29 de diciembre de 2020

Cuando los macharatungos eran veleños

Tal fue el poderío de la familia Gálvez bajo el reinado de Carlos III que consiguieron todo tipo de prebendas y privilegios, no solo para sus parientes y allegados, sino para sus conciudadanos, sus vecinos de Macharaviaya.

Traemos hoy un ejemplo, conservado en el archivo del Ayuntamiento de Vélez-Málaga. El 5 de octubre de 1776 el cabildo municipal veleño aprueba que se tengan por naturales y vecinos de Vélez-Málaga a todos los naturales de Macharaviaya y Benaque, como recogen las actas capitulares de ese día.

Esto queda refrendado por Real Provisión recogida en el acta capitular de 13 de noviembre de 1777.

sábado, 26 de diciembre de 2020

María López Escaño, la novia difunta

 En la iglesia de Macharaviaya, una lápida contiene unos versos atribuidos al poeta Salvador Rueda:

María López Escaño de Cabrera
20 de octubre de 1901 - 5 de diciembre de 1920

"Ya entreabierta a la luz sobre su frente
la divina corona de azahar
y el prometido de su amor presente,
de improviso la virgen inocente
rodó muerta ante el ara del altar.
Y el sonoro reír del campanario
se convirtió en un doble de dolor,
se ensombreció la luz del incensario,
del velo virginal se hizo el sudario
y el sepulcro fue el tálamo de amor"

Ahora, en que se han cumplido cien años del infortunado fallecimiento de esta joven macharatunga, el periodista Francisco Griñán ha publicado un interesante artículo y rescata una fotografía de la joven vestida de novia.

diario SUR

F.G. / SUR

Según narra el periodista, la joven pudo enfermar durante su boda pero no murió en ella, sino varios días después en su domicilio, a consecuencia de una hemorragia intestinal, según documento conservado en el Ayuntamiento de Macharaviaya. No llegó a contraer matrimonio. Aunque, si posible que fuera enterrada con su vestido nupcial. 

María era hija de Antonio López y de Emilia Escaño. Según informa Alfonso Aurioles, funcionario del Ayuntamiento de Macharaviaya.

Retrato de María López
Ayuntamiento de Macharaviaya

La historia de la joven ha generado de supersticiones, que le atribuyen apariciones en la iglesia con su vestido nupcial, y que atraen a buscadores de fenómenos paranormales y manifestaciones espectrales, que bien podrían representarse con la siguiente pintura, que nada tiene que ver con nuestra macharatunga, pero que ilustra bien su leyenda.

Gabriel von Max, La mujer blanca (1900)

viernes, 25 de diciembre de 2020

El alcalde Juan de Velasco y Cabrera

En un documento de 1816 en el Archivo Municipal de Macharaviaya, titulado Propiedad de aguas y egíos, aparece como alcalde de la villa don Juan de Velasco y Cabrera. Me intrigaba el origen de este alcalde, y dos testamentos, y algunos datos facilitados amablemente por un genealogista, nos permiten situarlo como un personaje cercano a la familia Gálvez. Como a continuación veremos.

El primer y fundamental documento es el testamento de 1793 de doña Mariana Ramírez de Velasco, viuda de don Antonio de Gálvez y Gallardo, tenido como el menos relevante entre los famosos hermanos Gálvez, pero que fue quien permaneció más cercano al día a día de la villa de Macharaviaya. Mariana era hija de Diego Ramírez de Velasco, alférez mayor de Macharaviaya, y de Mariana Gordo. 

Deja Mariana Ramírez de Velasco el principal de su herencia a su hija adoptiva, la ilustre María Rosa de Gálvez y Ramírez de Velasco, que triunfaría poco después en la poesía y el teatro, y de albacea a su sobrino, José de Cabrera y Ramírez, esposo de María Rosa.

Pero también deja legados a otro sobrino, don Manuel de Velasco y Cabrera, y a los hijos de éste (Juan, José, Mariana y María).

domingo, 30 de junio de 2019

El sacerdote que mató a un obispo

En el año 2016 se publicó el libro El Crimen del Cura Galeote de Tomás Gismera Velasco. Un libro que narra la truculenta historia de un sacerdote, don Cayetano Galeote Cotilla, natural de Vélez-Málaga, que el 18 de abril de 1886, domingo de Ramos, asesinó a tiros, en las escaleras de la catedral, a su Obispo, Monseñor don Narciso Martínez Izquierdo, primer Obispo de Madrid (Madrid hasta entonces había pertenecido a la archidiócesis de Toledo).

El Cura Galeote asesina al Obispo de Madrid
Grabado reproducido por Criminalia

El crímen hizo correr ríos de tinta en la prensa de la época. Se habló de motivos de honor, de que el presbítero se sentía humillado por sus superiores, de su sobrina doña Tránsito con la que convivía, y que en realidad era su amante, del descontento del cura con la iglesia en la que estaba destinado, de su situación económica, y un largo etcétera. Llegando a escribir sobre el suceso Benito Pérez Galdós. El tema ha vuelto a ser actualidad estos días por un artículo dedicado por la web Yahoo.

Retrato fúnebre del Obispo de Madrid,
pintado por José Nin y Tudó (1886). Museo del Prado

El sacerdote fue condenado a muerte en 1889, pero la sentencia se sustituyó por su ingreso en un manicomio de Leganés, en donde falleció el 3 de abril de 1922, ya con 83 años de edad. Se le consideró enajenado, pero a la Iglesia también le convenía que un sacerdote que había matado a su obispo pasara por loco.

Cayetano Galeote nació, como hemos dicho en Vélez-Mála sobre 1839. Residió posteriormente en Puerto Rico, Fernando Poo y Madrid.

Según mi investigación, en su juventud estuvo destinado en la parroquia de Macharaviaya. No como párroco titular pero sí como "teniente de cura", es decir, como ayudante del párroco. Aparece, por ejemplo, en un documento de 1866, formando parte de la Junta de Patronos de la Fundación de Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya. Junto a Benardo Fernández, alcalde de Macharaviaya; Antonio Ruiz, alcalde de Benaque; y José Gallardo Campos, regidor síndico. Esa junta fue, precisamente, la que acordó abrir escuelas en Benaque, dada la aglomeración de alumnos en Macharaviaya.

Iglesia de Macharaviaya.
Archivo Ayuntamiento de Macharaviaya

domingo, 18 de febrero de 2018

No hay descendientes de los famosos Gálvez Gallardo

Una absurda carrera se ha desatado por apropiarse de la figura de los Gálvez de Macharaviaya, entre políticos ávidos de publicidad, y personas con afán de protagonismo a los que los pobres Gálvez les están proporcionando una auténtica vida social.

El colmo de las situaciones surrealistas la viví la semana pasada en el despacho oficial de una autoridad, que me hablaba de una de las asociaciones reivindicativas de los Gálvez en estos términos: "la que agrupa a la familia de los Gálvez". Perplejo, creí no haber oído bien. Pero sí, había oído bien: "sí, la asociación de la familia".

Desarrollo aquí lo que le expliqué brevemente a este cargo público:

1º) No existe NINGÚN descendiente de los famosos hermanos Gálvez Gallardo de Macharaviaya. La última falleció en 1932: doña Adelaida del Balzo, princesa de Strongoli, VI marquesa de Sonora y VI condesa de Gálvez, bisnieta del general Bernardo de Gálvez.

2º) Existen parientes de los Gálvez, descendientes de tíos y primos.

3º) Existen en Málaga familias ilustres con apellido Gálvez. Por ejemplo los descendientes del famoso doctor José Gálvez Ginachero (Gálvez, de Haya Gálvez). Estos Gálvez proceden de La Rioja y no tienen ningún parentesco con los Gálvez de Macharaviaya.

4º) La línea del actual conde de Gálvez tampoco tiene un entronque directo con los Gálvez. El título fue rehabilitado en 1955, invocando un parentesco muy remoto. A nadie se escapa que durante el franquismo se rehabilitaron numerosos títulos nobiliarios con criterios muy laxos, para honrar a personas que habían colaborado con la sublevación. Hoy probablemente esas rehabilitaciones no se otorgarían.

Blasón de Bernardo de Gálvez

viernes, 13 de octubre de 2017

Visitas de los Cabrera

En los años 2014 y 2017 hubo dos visitas a Macharaviaya y Benaque de miembros y descendientes de la familia Cabrera. En ambos casos se trataba de descendientes de don José Cabrera Marfil, propietario, quien fue Alcalde de Macharaviaya entre los años 1876 y 1879. En este año le tocó reconstruir la Junta de Patronos de la Fundación de Escuelas y Banco Agrícola de Macharaviaya, en cumplimiento de Real Orden de 5 de marzo. José Cabrera Marfil era hijo de Antonio Cabrera Valderrama y de su esposa Josefa Marfil Ruiz, y nació en Macharaviaya sobre el año 1828. Contrajo matrimonio en, al menos, dos ocasiones, con numerosa descendencia.

El sábado 12 de abril de 2014, un autobús trajo una excursión muy especial: 32 miembros de la familia Cabrera vinieron desde Cádiz y Sevilla al municipio de Macharaviaya a conocer, o reencontrarse, con la tierra de sus antepasados.

En su visita al municipio, sus descendientes se encontraron con el autor de estas líneas (descendiente de Antonio Cabrera Marfil, hermano de José) y con los Cabrera residentes actualmente en Benaque.

Ante la iglesia de Macharaviaya

En Benaque

Y el sábado 14 de octubre de 2017 otro grupo de descendientes de José Cabrera Marfil, en este caso procedentes mayoritariamente de Jerez, visitó Macharaviaya, siendo recibidos en el museo de los Gálvez por el alcalde don Antonio Campos.

En Benaque

En el Museo de los Gálvez con el Sr. Alcalde

sábado, 15 de julio de 2017

La escuela de Macharaviaya tras la Guerra Civil

La Guerra Civil española dejó en ruinas la escuela de Macharaviaya, y a los niños del pueblo sin instrucción durante años. El maestro del pueblo, Esteban Jiménez Alcántara, fue una de las víctimas mortales de dicha guerra.

A principios de 1937 Macharaviaya pertenece ya a zona nacional y las autoridades franquistas toman medidas para la reparación de la iglesia y del cuartel de la Guardia Civil, de las fuentes y cañerías, y para la preservación del Archivo Municipal, pero no se toma medida alguna sobre la escuela.

El 11 de mayo de 1940 los habitantes de Macharaviaya dirigen al Gobernador Civil una carta colectiva para que se lleven a cabo las obras necesarias para restaurar el edificio ruinoso de la escuela, ya que los niños llevan cuatro años sin colegio, por el deplorable estado del edificio y porque "no existen en este pueblo más escuelas que las del patronato Gálvez". La carta concluye con el lenguaje propio de la posguerra: los habituales vivas a España y a Franco, y es firmada por numerosos vecinos encabezados por María Luisa Claros (quien había sido ayudante en la escuela), Adela Escaño (la maestra anterior), Mariana Molina (la maestra actual), Patricio Claros (antiguo alcalde), etcétera.


Un informe del secretario de la Junta Provincial de Beneficencia de 10 de julio de 1940, cifra el presupuesto de reparación de la escuela en 45.296,03 pesetas, según proyecto realizado por el arquitecto Juan Jáuregui Briales. Y, como la fundación no dispone de bienes suficientes, sugiere la aportación de “láminas disponibles” y la petición de un crédito bancario.

El 18 de abril de 1944, Emilio Lamo de Espinosa, jefe provincial del Movimiento, escribe al gobernador civil de Málaga explicando que el inspector de Falange Española Tradicionalista y de las JONS ha visitado el pueblo de Macharaviaya: “de los problemas locales el principal es el arreglo del grupo escolar fundación Gálvez, que debido a su estado de ruina no funciona encontrándose los niños sin escuelas”, y explica que existen fondos propios legados por el marqués de la Sonora.

De fecha 25 de septiembre de 1944 existe una descripción del edificio de las Escuelas: 
“Se trata de un edificio rectangular de 26 x 10,80 metros, de dos plantas, constituido por muros de mampostería de 0,80 metros de espesor en las fachadas y por otro muro interior de igual grueso paralelo a la mayor dirección del rectángulo que divide el edificio en dos crujías. La distribución interior del edificio de ambas plantas está hecha con tabiques de ladrillo. La primera crujía se encuentra cubierta con una armadura de dos aguas y la segunda con simples pases formando una sola vertiente. Tanto uno como otro tejado están cubiertos de teja árabe. Los forjados de la planta superior son de madera constituidos por vigas y tablazón sobre el que carga la solería.
Los pavimentos son de loseta cerámica llamada “nazarí”, los techos rasos son de cañizo y yeso, y las puertas y ventanas de madera. Los enfoscados y enlucidos exteriores son de mortero y cal y los interiores son del mismo material en unas partes y de yeso en otras. En el edificio se observan varias reformas y reparaciones efectuadas en distintas épocas…”
A continuación se expone el estado ruinoso general del edificio y las obras que son necesarias para su rehabilitación.

En agosto de 1945 el pleno del Ayuntamiento de Macharaviaya, presidido por su alcalde Jacinto del Río Cabrera, solicita al Gobernador Civil “la pronta solución del proyecto de restauración del edificio de las escuelas fundación Gálvez”.

En 1946 el edificio de las escuelas de Macharaviaya está en rehabilitación. El maestro de obras es Emilio Maldonado y se conservan los planos. En la reconstrucción el inmueble pierde la planta superior. Quedando con una sola planta, tal como está en la actualidad.

La escuela durante su reparación en 1946.
Fotografía conservada en el Archivo Histórico Provincial
Con fecha 3 de abril de 1948 se elabora un presupuesto completo de lo que han constado las obras de rehabilitación de la escuela, que suma un total de 15.610,45 pesetas, y se desglosa así: 
– Materiales: 2.872,10 pesetas.
– Jornales: 11.131,15 pesetas.
– Redacción, presupuesto y plano: 200 pesetas.
– Gastos generales de administración: 407 pesetas.
La escuela en la actualidad.
El edificio es el mismo que erigieron los Gálvez, aunque con una planta menos.